Sínodo de los Obispos con el Papa Francisco

Mons. Francisco Cerro          He seguido con mucho interés lo que ha sucedido en las aulas sinodales con el tema del acompañamiento a jóvenes, el discernimiento, la vocación en estos momentos decisivos para la Iglesia y para la Humanidad.

Me ha encantado, como siempre, la postura siempre dialogante y en sintonía con los jóvenes del Papa Francisco. No es improvisación ya que se palpa que siempre ha tenido en cuenta a los jóvenes y ha sido la principal preocupación de su tarea pastoral de evangelización. Se nota que el Papa se encuentra feliz entre los jóvenes y que los jóvenes se encuentran felices con el Papa.

Tres subrayados me han llamado la atención y, ahora, leyendo el documento final quiero compartir y destacar con mis hermanos de la Diócesis de Coria-Cáceres. Las Delegaciones episcopales de juventud nos hemos encontrado para estudiarlo.

1.-Tenemos que escuchar más a los jóvenes.En la medida en que escuchemos a los jóvenes nos daremos cuenta del potencial que existe en sus vidas, también de sus inmensos esfuerzos por seguir a Jesús en una sociedad que no se lo pone fácil. Por otra parte, la escucha a los jóvenes que acuden a nosotros o han dejado de hacerlo, nos tiene que hacer caer en la cuenta de que esta debe ser hoy la tarea pastoral de la Iglesia. Hay que evangelizar a los jóvenes y lo tenemos que hacer escuchando todos, la familia, la parroquia, los grupos juveniles, los colegios… Nadie debe quedar al margen, sabiendo que los mejores evangelizadores de los jóvenes son los mismos jóvenes cristianos.

2.-Tenemos que ser una Iglesia en salidacon los jóvenes. Hay que ir a ellos y estar con ellos donde se juega la vida, donde estudian, trabajan, donde se divierten, donde sufren, donde buscan y, a veces, nadie les indica el camino. Tenemos que formar a personas que, desde un discernimiento personal, acompañen a los chicos y a las chicas que están más cerca de Dios y de la Iglesia de los que ellos y nosotros podemos imaginar.

No podemos quedarnos en una pastoral juvenil vocacional de la espera. Es justo necesario y preciso dar el paso a la propuesta, a ir a ellos, a ser una comunidad en salida.

3.- En nuestra Diócesis, la mayoría de las indicaciones y propuestas están en marcha. En las tres Diócesis Extremeñas, funciona a pleno rendimiento la Escuela de Acompañamiento Personal a Jóvenescon un profesorado y alumnado reconocidos por la Universidad Pontificia de Salamanca a través del Instituto de EstudiosTeológicos, ubicado en nuestro Seminario Diocesano.Son innumerables las iniciativas que la Pastoral Juvenil Vocacional y la Pastoral Universitaria están ofreciendo, de forma continua, con objeto de que se haga realidad la evangelización de los jóvenes con una pedagogía adecuada y dedicando los mejores recursos y que la Diócesis, no solo cuide, sino que mime todo aquello que lleve a evangelizar a la juventud para que se haga la pregunta ¿qué quieres, Señor, de mi? Y se pueda contestar: acompañar y discernir con los jóvenes y acertar en lo que nos pide hoy la Iglesia, con el papa Francisco.

Encomiendo, de todo corazón, a la Virgen de Guadalupe a la juventud de esta bendita tierra nuestra.

 

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.