Jornada Mundial de los Pobres

Mons. De­me­trio Fer­nán­dez           El domingo 18 de noviembre celebramos la II Jornada Mundial de los Pobres, Jornada instituida por el Papa Francisco para alcanzar uno de los objetivos principales de su pontificado: poner a los pobres en el centro de vida de la Iglesia (EG 198). Este año bajo el lema “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” (Salmo 34,7). Os invito a leer el Mensaje que el Papa ha escrito para la ocasión.

Situaciones humanas por las que a veces hemos pasado, situaciones humanas en las que viven tantas personas excluidas, marginadas, descartadas. Personas concretas que nos gritan con su vida para despertarnos de cierto letargo en el que muchas veces nos encontramos. Nos viene bien esta Jornada para reflexionar sobre la pobreza, sus condiciones, sus causas y orígenes, sus consecuencias. Hay pobrezas de todo tipo: falta de recursos materiales, falta de salud, falta de oportunidades para el trabajo y la inserción social. A ello se añade la marginación, la exclusión, el trabajo esclavo, la esclavitud sexual, etc. Y la mayor de las carencias, la falta de Dios con culpa o sin culpa propia. La Jornada Mundial de los Pobres nos haga caer en la cuenta de los grandes problemas y de las personas concretas que viven cerca de nosotros.

La pobreza, cuando viene impuesta por la vida y por las condiciones sociales, humilla, margina, degrada, roba la esperanza. Pero cuando Dios ha querido arreglar este mundo tan injusto, lleno de desigualdades, lo ha hecho por el camino de la pobreza voluntaria del Hijo de Dios, que siendo rico se ha hecho pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (2Co 8,9). Seguir a Jesucristo pobre y humilde es el mejor camino para salir al encuentro de los pobres de este mundo. Algo tendrá la pobreza voluntaria cuando Dios la ha elegido para la salvación del mundo. Salgamos al encuentro de nuestros hermanos los pobres con humildad, sin aparato, compartiendo algo de sus carencias y haciéndoles partícipes de nuestra solidaridad, que pretende dignificarlos.

Esta Jornada mundial de los Pobres es una ocasión propicia para invitar a algún pobre a nuestra mesa, no sólo darle una limosna o atender alguna de sus necesidades. Y es también ocasión para reconocer las múltiples colaboraciones, que pueden venir de personas con nuestra misma identidad religiosa o sin ella, porque tienen otra o porque no tienen ninguna, “siempre y cuando no descuidemos lo que nos es propio, llevar a todos a Dios y a la santidad” (Mensaje del Papa para esta Jornada).

Invito a todas las parroquias a tener actos significativos, siguiendo las orientaciones del Papa. En la ciudad de Córdoba, Cáritas Diocesana organiza en la parroquia de Santa Luisa de Marillac (Sector Sur) actos con los mismos pobres, invitándolos a la oración, a compartir una merienda y otras actividades. En la S.I. Catedral, a la Misa de 12 de este domingo están invitados especialmente los pobres.  Normalmente a los pobres los tenemos a las puertas de las Iglesias, pero no entran. Que en esta Jornada podamos hacer algo para que “entren”. Y que vayamos rompiendo las barreras que nos separan de ellos. Jornada Mundial de los Pobres para caer en la cuenta de nuestras propias pobrezas, para tender una mano y abrir el corazón a quienes lo necesitan, para compartir con los necesitados de manera que ellos lleguen a ocupar el centro de la Iglesia.

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

+ De­me­trio Fer­nán­dez,

Obis­po de Cór­do­ba

 

No podremos resolver el problema mundial de la pobreza, que es enormemente complicado, pero sí podemos poner una gota en el océano de la pobreza, una gota de amor, de comprensión, de acogida. Y esta jornada nos ayude a despojarnos libremente en favor de aquellos que están despojados contra su voluntad.

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.