Somos familia

Card. Juan José Ome­lla           Este segundo domingo de noviembre celebramos la fiesta de Germanor, una jornada que tiene como objetivo ayudar a tomar conciencia de la necesidad de colaborar económicamente en el sostenimiento de la Iglesia diocesana. Con esta finalidad hoy, en todas las parroquias y centros de culto de la diócesis, se hace una colecta extraordinaria y nuestra Iglesia archidiocesana hace públicas las cuentas para que todos los fieles podáis valorar el uso que se hace de los recursos económicos.

La Iglesia católica que peregrina en Barcelona tiene unos 1.700 años de historia. El primer obispo documentado es Pretextato de Barcelona, que asistió al concilio de Sardica en 343. Desde entonces y hasta el día de hoy, los cristianos que formamos parte de esta gran familia que es la archidiócesis de Barcelona, hemos hecho nuestra la llamada recibida del mismo Jesucristo: anunciar y dar testimonio del Evangelio, construir la comunidad cristiana y servir a los más pobres de la sociedad.

En el día de Germanor de este año, conservamos el lema de los últimos años: «Somos una gran familia contigo». La Iglesia es una gran familia en la que todos somos necesarios. Todos los bautizados estamos llamados a aportar nuestro granito de arena. Cada vez es más necesario que los cristianos nos demos cuenta de que la economía de la Iglesia es cosa de todos.

¿De dónde provienen los recursos económicos de nuestra archidiócesis? Sobre el tema de la financiación de la Iglesia a menudo hay una cierta confusión. Mirad, hay tres fuentes distintas: por un lado, las aportaciones directas de cada uno de los fieles mediante colectas, donaciones, suscripciones, herencias y legados; por otro, las aportaciones indirectas que recibimos a través de la Administración del Estado, que son resultado de vuestra decisión de marcar la cruz en la casilla de la Iglesia en la declaración del Impuesto sobre la renta (IRPF); y, finalmente, los ingresos procedentes de la gestión del patrimonio diocesano y otros ingresos recurrentes (como, por ejemplo, publicaciones, servicios hospitalarios, subvenciones, etc.).

Los recursos económicos diocesanos se gestionan con mucho cuidado. Estamos haciendo un gran esfuerzo para tener una economía transparente y para darla a conocer a todos. Queremos que se conozcan y valoren las actividades de la Iglesia.

En esta línea de la transparencia, quisiera compartir con vosotros algunas conclusiones de la última Memoria de actuaciones de la Conferencia Episcopal Española, publicada en su web y revisada por una de las cuatro principales firmas de auditoría (PwC). En esta Memoria se explica qué hace la Iglesia católica por la sociedad. Por citar algunos datos: las horas dedicadas por los agentes de pastoral (por ejemplo, 47 millones de horas de los sacerdotes); 2.591 escuelas católicas, que ahorran más de 2.400 millones de euros a las administraciones públicas; la atención asistencial a más de 175.000 inmigrantes; 114 centros de acogida de mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia; más de 9.100 centros sociales y asistenciales donde se atienden más de 4,7 millones de personas, etcétera.

Muchas gracias a todos por hacerlo posible. Por favor, no dejemos de colaborar para que pueda continuar nuestra misión. Que Dios os bendiga a todos.

+Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.