Contigo, somos una gran familia

Mons. Fran­cesc Par­do          Es cierto que la Iglesia somos una gran familia, la familia de Jesús. Y en esta familia, como en todas, necesitamos compartir los bienes materiales para poder ejercer nuestra misión. Pero démonos cuenta de que antes que compartir los bienes materiales hemos de compartir también muchos otros bienes más importantes: la Palabra de Dios, la fe en Jesucristo, los dones de la salvación, los sacramentos, la plegaria, la fraternidad, la ayuda mutua. También ofrecemos a todo el mundo servicios de ayuda y de promoción a los más necesitados, atención pastoral a los enfermos y ancianos, propuestas educativas para niños, jóvenes, y adultos mediante los movimientos diocesanos y otras instituciones.

No olvidemos que las comunidades parroquiales contamos con las iglesias que nos acogen en las celebraciones cristianas, en los actos de religiosidad y en otros momentos de la vida. Así mismo necesitamos locales para acoger les actividades de formación, para los encuentros, para la acogida y las rectorías que se ofrecen a los sacerdotes como vivienda. Sin olvidar el patrimonio que debemos mantener y gestionar. Dicho patrimonio, iglesias, obras de arte, archivos, bibliotecas…que son signo de como la fe cristiana se ha expresado en el arte, la cultura y la vida, no son una “riqueza”, sino, a menudo, suponen un gran gasto en mantenimiento y restauración, para que estén al servicio de las comunidades parroquiales y de todo el mundo. Es cierto que  para el mantenimiento del patrimonio se reciben aportaciones de las administraciones, pero como iglesia la primera responsabilidad es nuestra.

 

AGRADECIMIENTO

En esta jornada de la iglesia diocesana en primer lugar debemos dar las gracias a todos cuantos habitualmente colaboráis económicamente con vuestras aportaciones en colectas y donativos.

También hay que reconocer el esfuerzo de las comunidades parroquiales para que cada una de ellas contribuya con sus aportaciones a la caja de Hermandad de toda la iglesia diocesana.

Al mismo tiempo es necesario dar las gracias a todas las comisiones de economía de las parroquias por su dedicación y esfuerzo.

 

COMUNIÓN

La comunión lo es con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y entre todos cuantos formamos la Iglesia que vivimos en la fe, en la esperanza y en la caridad. Por ello la comunión se manifiesta y se consigue en las celebraciones, en las actividades pastorales, en la vida de las comunidades, pero también en la necesidad de compartir los bienes materiales. Precisamente por ello es necesario que las parroquias con mayores recursos contribuyan a las necesidades de las que menos tienen o incluso muy pocos; y también los creyentes manifestamos comunión con nuestras aportaciones.

 

RESPONSABILIDAD

Todos amamos nuestras parroquias, todos deseamos que estén en condiciones para acoger las celebraciones habituales y para momentos gozosos o difíciles de la vida. Todos deseamos disponer de los servicios de sacerdotes y diáconos, que están junto a nosotros, multiplicando su esfuerzo.

El amor y valoración de nuestras parroquias demanda que nos sintamos responsables de su misión y de su sostenimiento. Que cada cual aporte lo que pueda, pero que lo haga con el convencimiento de que su aportación sirve para que la Iglesia siga ofreciendo el Evangelio de la Salvación a todos, contribuyendo a fundamentar una sociedad sobre los valores de la fraternidad, la justicia y la dignidad humana.

Para ejercer la misión confiada necesitamos recursos económicos y esta Jornada de Hermandad nos lo recuerda.

Gracias por contribuir al sostenimiento de nuestra Iglesia, que es también tu familia.

 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 431 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.