Noviembre, mes de los santos y de los difuntos

Mons. Francisco Cerro            Si todo se acaba con esta vida y no existe un más allá, otra orilla donde nos espera el Señor  y que es la vida eterna, somos los hombres más desgraciados del mundo. Así lo expresaba San Pablo y es el sentido común de todos los que piensan

Hoy no solo hay que creer en que existe vida después de la muerte sino que también existe vida antes de la muerte. La Iglesia tiene que predicar que la vida eterna comienza aquí cuando se vive con Dios.

La mejor manera de expresar que creemos en la vida eterna es vivir esta vida desde Dios, sabiendo que las realidades del más allá  del cielo, purgatorio e infierno comienza aquí y se prolonga a la eternidad.

¿Qué significa creer hoy en la vida eterna?

  1. EXISTRE VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE. Significa que existe vida, una vida plena en Dios que comienza aquí y se prolonga en la eternidad para siempre. Dejar de hacernos preguntas y disfrutar de la Luz y del Amor después de tantas noches oscuras,  como nos recuerda Martín Descalzo.

Significa que vamos a ser examinados y juzgados en el Amor como nos recuerda San Juan de la Cruz y que serás el momento clave de nuestra v ida porque será descubrir lo que hemos vivido, lo que hemos amado.  Si de verdad hemos entregado la vida a lo que merece la pena.

  1. TENEMOS QUE VIVIR A TOPE LA COHERENCIA DE LA VIDA CRISTIANA. No podemos creer en la vida eterna y  desentendernos de las realidades del mundo. Es necesario descubrir que tenemos que ser coherentes y vivir los mandamientos, el Evangelio de las Bienaventuranzas, la caridad como servicio a todos, especialmente a los más pobres.

Decía San Agustín que si  pensamos cada día unos minutos en la muerte seríamos mejores y no daríamos importancia a muchas cosas que no la tienen.

Tenemos que saber que el tiempo no perdido en la vida es el tiempo dedicado a Dios y a la gente especialmente  a las que sufren.

  1. APLICAR LA EUCARISTÍA Y REZAR POR LOS DIFUNTOS. Cuando a veces personas que han visto la perdida de un ser querido después de su muerte preguntan y qué podemos hacer por los difuntos, siempre les digo podemos hacer caridad con los difuntos aplicando la Eucaristía, el tesoro de la Iglesia y rezar por los difuntos. Ellos también hablarán a Dios de nosotros y de nuestras necesidades. También nos agradecen el recuerdo en Dios.

Nosotros pidiendo por los difuntos, aplicando la misa de valor infinito estamos viviendo la caridad porque les estamos dando lo más grande que tenemos.

Creer en la vida eterna es saber que Cristo Resucitado nos introduce en su Corazón Vivo que es el cielo.

 

+Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.