D. Francisco Orozco, nuevo obispo de Guadix

Mons. De­me­trio Fer­nán­dez           El Papa Francisco ha nombrado el pasado 30 de octubre obispo de Guadix a D. Francisco-Jesús Orozco Mengíbar, vicario general de la diócesis de Córdoba y párroco de san Miguel en la ciudad. La elección al episcopado y el nombramiento para una Sede episcopal corresponde exclusivamente al Papa, como Sucesor del Apóstol san Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. El Papa es el que preside el Colegio Episcopal y tiene jurisdicción plena, directa, personal e inmediata sobre todos y cada uno de los pastores y los fieles de la Iglesia católica. Es por tanto un acto personal de la autoridad del Papa, que cuenta para ello con distintos colaboradores a distinto nivel.

Para la diócesis de Córdoba es una inmensa alegría que el Papa se haya fijado en un sacerdote nuestro para encomendarle esta tarea tan importante en la Iglesia. Al ser elegido obispo y nombrado para una diócesis concreta, como es la diócesis hermana de Guadix en Andalucía, debe recibir la consagración episcopal por medio del sacramento del Orden, que ya ha recibido en el grado del diaconado y presbiterado. Ahora, al recibirlo en el grado del episcopado, recibirá la plenitud del sacerdocio de Cristo para ser pastor de su pueblo, esposo de su Iglesia, padre de los fieles, siervo de todos.

La ordenación episcopal le incorpora al Colegio Episcopal que preside el Papa, para gobernar con él y bajo el cayado de Cristo, la Santa Iglesia de Dios. Los obispos somos sucesores de los Apóstoles, a los que Jesús envió al mundo entero para predicar el evangelio y hacer discípulos de Cristo. Y aceptamos esta preciosa tarea entregando nuestra vida a Jesucristo y a su Evangelio.

Antes de confiarle el ministerio de apacentar su rebaño, Jesús preguntó a Pedro: “¿Me amas más que estos?” Y Pedro le respondió con toda humildad: “-Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Hoy se lo pregunta de nuevo a D. Francisco y con la respuesta afirmativa de D. Francisco, Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas”. Inspirados en esta escena de Jesús y Pedro, la tradición de la Iglesia considera que el oficio de pastorear al pueblo de Dios es oficio de amor. Jesucristo le pide a D. Francisco a partir de hoy un amor más grande. Pero si se lo pide es porque también a partir de hoy Jesús le ha mostrado a D. Francisco un amor más grande todavía. Toda elección supone un amor de predilección del Corazón de Cristo.

Todos los que estamos aquí, junto a la alegría experimentamos como un despojamiento, como si nos quitaran algo que es nuestro. Sí y no. También a nosotros, Jesús nos pregunta: -¿Estáis dispuestos a darme a D. Francisco para que me represente como obispo en otro lugar? ¿Estáis dispuestos a prescindir de él para bien de la Iglesia? ¿Qué le respondemos al Señor? Sólo nos cabe decirle, y lo decimos con generosidad: “Señor, tú lo sabes todo, te ofrecemos con gozo y con lágrimas este don, que nos das y nos pides al mismo tiempo. Hágase tu voluntad”.

Enhorabuena D. Francisco, querido Sr. Obispo de Guadix, cuenta con nuestra oración y nuestro apoyo. Nos duele prescindir de ti, pero es más grande la alegría de poder darle a la Iglesia un buen pastor, que represente a Cristo y gaste su vida todavía más por la Iglesia, donde Dios te ponga.

Enhorabuena a sus padres y demás familiares, a sus paisanos de Villafranca de Córdoba, a todos los amigos y conocidos, que hoy nos acompañan. Enhorabuena al presbiterio de Córdoba, que ha disfrutado durante 23 años del servicio pastoral de D. Francisco y lo da generosamente como obispo a la Iglesia. Enhorabuena a la parroquia de San Miguel, que se queda sin párroco temporalmente. Enhorabuena al Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, donde D. Francisco es canónigo magistral. Enhorabuena a todos. Enhorabuena a la diócesis de Guadix, vacante desde hace ocho meses, que tendrá en D. Francisco un buen pastor.

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

+ De­me­trio Fer­nán­dez,

Obis­po de Cór­do­ba

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.