D. Ángel Fernández Collado, Obispo Auxiliar

Mons. Brau­lio Ro­drí­guez              No es ésta la misión actual de don Ángel, pues el Papa Francisco ha querido elegirle como Obispo de la Iglesia hermana de Albacete. Pero, como titular de Illiturgi, ha ayudado a la Iglesia de Toledo y a su arzobispo durante los últimos cinco años, desde el 15 de septiembre de 2013. Ha sido una ayuda impagable y mi deseo es agradecer a su persona un servicio episcopal tan bueno para mí. Entre los obispos de la Iglesia Católica hay una comunión fundamental que viene de Jesucristo, como hermanos del mismo Colegio Episcopal, “con Pedro y bajo Pedro”. Para mí, don Ángel, Auxiliar de la Archidiócesis de Toledo, ha sido un Obispo hermano, que compartía conmigo, con la ayuda de los miembros del Consejo Episcopal, la tarea ingente del ministerio episcopal.

Hemos compartido horas de trabajo, preocupaciones, proyectos, actuaciones; hemos gozado con tantas cosas buenas de nuestra Iglesia. Hemos sentido la alegría del encuentro con las personas que conforman nuestra Iglesia. Juntos hemos visitado tantas parroquias en la visita pastoral, llevando adelante el proyecto pastoral. También hemos sufrido juntos preocupaciones, personas, la atención del día a día de las comunidades parroquiales y de las instituciones, grupos y movimientos de apostolado seglar, ya como Provicario y Vicario General hasta su ordenación episcopal y, después, como Obispo Auxiliar. La fe que nos es común nos ha ayudado a vivir nuestra tarea de obispos; y el servicio a la Iglesia de Toledo ha sido siempre nuestro objetivo. Espero haberle ayudado en tarea de Obispo; sin duda que él lo ha hecho conmigo en tantos temas en los que él es competente.

Ahora, don Ángel Fernández Collado tiene una misión nueva como Obispo de Albacete. No se es Obispo “en general”: se es “Obispo de”, esto es, de una comunidad diocesana concreta, con su historia, sus gentes, sus circunstancias, sus sacerdotes, fieles laicos y consagrados. Con todo o que constituye ese territorio, pues, en una Iglesia particular o Diócesis, sabemos que acontece la Iglesia de Jesucristo una, santa, católica y apostólica. Toda la capacidad de servicio, de cercanía a sus fieles, ahora ha de ponerlo don Ángel al servicio de los que viven en Albacete, pero sabiendo que cada uno de los fieles, o los que no lo son, es único y distinto, aunque comparta con quienes están a su lado muchas cosas. Por eso, hay siempre que empezar, siempre ilusionarse con nuevas metas y, a la vez, deseo de caminar por la huella transitada por la buena Tradición de la Iglesia, que tantos frutos ha dejado por los obispos, los sacerdotes y el resto del Pueblo de Dios que nos preceden.

Queremos acompañar a don Ángel Fernández Collado en su “instalación” en Albacete, que no es “acomodarse”, sino “arraigarse” en esa porción del Pueblo de Dios que es la Diócesis de la que ha de ser pastor. Queremos animarle a que vaya delante de su Pueblo, abriendo camino, pero también que esté en medio de sus fieles, así como detrás, sirviendo a quienes se cansan del camino del seguimiento de Jesucristo. Pero queremos sobre todo agradecerle, como “su Diócesis”, por su servicio en ella. Aquí nació, se formó como cristiano y como sacerdote, aquí ha ayudado en el desarrollo de la vida cristiana en las tareas encomendadas por los arzobispos con los que coincidió en esta etapa tan importante de su vida. Y seguro que está convencido de que no podrá olvidar personas, compañeros y amigos ahora que unos cuantos quilómetros nos van no a separar, sino simplemente a alejar físicamente.

Quiero recordar unas palabras mías, tomadas de la homilía en el día de la ordenación episcopal de don Ángel, el 15 de septiembre de 2013: “Hacer el trabajo de obispo es algo hermoso, sobre todo cuando uno no ha buscado es trabajo o no lo busca como algo distinto a lo que quiere Cristo y su Iglesia; entonces no es tan bonito, no es del Señor. Pero cuando el Señor llama a un presbítero para ser un obispo, esto es hermoso… es ayudar a los hermanos a seguir adelante. En las fuentes de la Liturgia Hispano-Mozárabe, al Obispo se le exige expresamente, como candidato, poseer: sermo(la predicación), fides(ortodoxia) y vita spiritualis(santidad de vida). Son unas exigencias que tienen que ver con los fieles y sus necesidades como cristianos, discípulos de Jesucristo”.

Querido don Ángel: ¡Felicidades! No te faltará Cristo ni nuestras oraciones ante el Señor.

 

+Brau­lio Ro­drí­guez Pla­za

Ar­zo­bis­po de To­le­do, Pri­ma­do de Es­pa­ña

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.