«Maestro, que pueda ver»

Mons. César Franco          La curación del ciego Bartimeo, narrada en el evangelio de este domingo,  describe magistralmente la situación del hombre que necesita salir de la oscuridad a la luz. El evangelista presenta el estado menesteroso del ciego que pide limosna al borde del camino por donde pasa Jesús. Oyendo que pasaba, le invoca con un título mesiánico —Hijo de David— y pide compasión. Como suele ocurrir, la gente le increpa para que no moleste con sus súplicas, pero él seguía gritando sin desfallecer. Jesús se detiene y pide que le llamen. El ciego da un salto, suelta su manto y se acerca a Jesús. El diálogo es escueto, dirigido a lo esencial: ¿Qué quieres que haga por ti?, pregunta Jesús. El ciego responde: Maestro, que pueda ver. Y Jesús accede con estas palabras: «Anda, tu fe te ha curado». El evangelista añade: «Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino».

El encuentro del hombre con Jesús tiene en esta escena un valor ejemplar. Todos necesitamos ver. Sin luz no podemos andar el camino. La ceguera es, en cierto sentido, la imagen del hombre necesitado de Dios. Son muchos los que no creen, pero desearían creer. No hace mucho, una destacada periodista decía, ante la situación vital por la que pasaba, que desearía creer, pero no sabía cómo llegar a la fe. El ciego suplica, insiste, hasta que Jesús se para en el camino. La fe comienza por una súplica ardiente, profunda, que nace de la necesidad más radical del hombre: poder ver.

Ante esta necesidad, son muchos los que pretenden silenciar la súplica, sofocar la plegaria. Carecen de la compasión más elemental y humana, que nos hace solidarios con los hombres que viven en la oscuridad. Por eso, la petición del ciego es muy sencilla y radical: Maestro, que pueda ver. No pide dinero, ni ayuda material. Pide la luz. Necesita ver.

Jesús realiza el milagro al ver la fe de aquel hombre necesitado de compasión. Una vez curado, dice el evangelista que lo seguía por el camino. El beneficiado del milagro se convierte enseguidor de Jesús. Es la respuesta lógica a la gracia recibida. De modo indirecto, se dice que la visión que otorga Jesús nos sitúa en el seguimiento de su persona. El camino es él mismo, que va delante de nosotros para no perdernos. Podemos decir que la visión física no es nada comparada con la visión espiritual, que nos permite discernir el camino de la verdad para llegar a la meta. En otro pasaje del evangelio de Juan, Jesús cura a un ciego de nacimiento. Los fariseos no quieren aceptar que Jesús ha hecho el milagro y someten al ciego a un sin fin de preguntas dudando de que fuera ciego. Al final, Jesús pronuncia una sentencia que pone al descubierto la paradoja del hombre que, ante la acción de Dios, se niega a creer: «Para un juicio he venido a este mundo —dice Jesús—: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». Al escuchar estas palabras, los fariseos le preguntan con ironía: «¿También nosotros estamos ciegos? Jesús les contestó: Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece» (Jn 9,39-41).

El hombre de hoy adolece de autosuficiencia. Creemos que captamos en profundidad el misterio de la vida. Nos parece que nuestra visión de las cosas es certera, objetiva, sin margen de error. Esta actitud nos impide, aunque sea de modo inconsciente, abrirnos al horizonte de la fe. Como dice Jesús, somos ciegos que creen ver, seguros de sí mismos y de sus conocimientos adquiridos. Necesitamos sentirnos ciegos ante el gran misterio de la vida humana. Pedir la limosna de la luz, suplicar la compasión de Dios. Sólo entonces se opera el milagro porque Dios escucha el grito de sus hijos.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).