Las Unidades de Acción Pastoral

Mons. Gerardo Melgar              Con motivo de la Visita Pastoral el cur­so pasado a la ciudad pude comprobar que las parroquias fun­cionan, que en ellas se trabaja y mucho en los campos de siempre: eucaristías, sacramentos, catequesis de niños y algo de adoles­centes, acción caritativa y social, de­vociones y religiosidad popular.

Frente a tanto trabajo en deter­minados campos, hemos de darnos cuenta de que las cosas hoy han cam­biado tan radicalmente que nosotros, desde las parroquias, no podemos hacer solo lo que se ha hecho siem­pre, porque es a todas luces insufi­ciente, porque no llegamos a todos, ni mucho menos, cuando como Igle­sia hemos sido enviados a evangeli­zar a todos.

Hoy tenemos dentro de nuestras realidades parroquiales tantas y tan­tas personas, muchas más que las que participan en la parroquia, que no quieren saber nada de la Iglesia, ni de lo que la Iglesia propone; y también a estos hemos sido enviados a evangelizar. Por lo mismo, y desde esta realidad, debemos preguntar­nos: ¿qué estamos haciendo por lle­gar a los que no frecuentan la parro­quia, qué les ofrecemos como medio para que se puedan encontrar con el Señor?

Existen sectores que son muy im­portantes de cara a la fe y que son los grandes ausentes de la Iglesia y de todo cuando la Iglesia propone. Ahí están la gran mayoría de los jóvenes y de los matrimonios de entre 30 y 55 años, que son los grandes ausen­tes de la Iglesia, indiferentes a todo cuanto se refiera a Dios y a la fe en Él.

Queriendo responder a esta pro­blemática, al sentirnos enviados a evangelizar a todos, queriendo corre­gir el parroquialismo que nos inun­da y queriendo que el «mensaje sal­vador de Cristo, llegue al corazón del mundo», que decía san Juan Pablo II, hemos comenzado un nuevo estilo de trabajo pastoral con la creación de las Unidades de Acción Pastoral. Desde ellas podemos hacer un plan­teamiento conjunto y desarrollar un trabajo de equipo entre los sacerdo­tes que atienden las parroquias que integran cada Unidad de Acción Pas­toral, elaborando un «proyecto pas­toral» de la unidad, que sea la expre­sión de lo que todas las parroquias van a intentar vivir y trabajar, como medio válido para dar respuesta a los sectores y problemas que estos plantean, para lo cual la parroquia aislada es insuficiente.

Con la Unidades de Acción Pas­toral queremos desarrollar un tra­bajo evangelizador y misionero en el que se incluye el trabajo de siempre, pero se añade aquello que faltaba en las parroquias para lograr tener en la Unidad una pastoral evangeli­zadora y misionera, estructurada y completa, que sea la respuesta a los inte­rrogantes y problemas a los que no llegaba la parroquia sola.

Es un nuevo estilo de evangeli­zación en la que se cuenta, y mucho, con la aportación y responsabilidad de los laicos en la tarea evangeliza­dora, que responda de verdad a los cambios radicales que se han produ­cido en los últimos decenios en nues­tra sociedad actual.

Este nuevo estilo reclama de la pastoral que se incluya como tarea prioritaria a aquellos sectores más alejados de la fe y que menos par­ticipaban de ella, para lograr hacer realidad la misión de Cristo a toda la Iglesia de «predicar el evangelio a toda criatura».

Las Unidades de Acción Pasto­ral, pues, responden a la búsqueda e implantación de un modo nuevo de trabajar pastoralmente, teniendo en cuenta los cambios tan radicales que se han producido en la sociedad actual y las necesidades más funda­mentales que tiene el hombre hoy, acercándose a los que están más lejos para ofrecerles lo que la Iglesia está planteando para ellos y que ellos puedan unirse a los que quieren se­guir a Cristo.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.