Montini y Romero, servidores buenos y fieles

Mons. Se­bas­tià Tal­ta­vull            La fidelidad es el gran valor y la fe puede mover montañas. Seguramente todos somos conscientes y quizás protagonistas de cambios fuertes que hemos vivido gracias a la fe o lo hemos aprendido del testimonio creyente de otras personas. La fe ha dirigido las más importantes hazañas de la historia, las que la han hecho avanzar aunque sea sin darnos cuenta. No han sido las guerras, ni los poderosos, ni los que viven de la fama o el éxito, ni los dictadores, ni los impostores, ni los corruptos, ni los violentos. No son estos los que tejen la verdadera historia. El camino de los sencillos desde sirvientes fieles, de la pobreza, de la bondad, del amor y la resistencia no violenta, su testigo silencioso o explícito, han sido más fuertes.

Entre tantos testigos de nuestro tiempo, nuestra mirada una vez más se fija en dos de ellos, a los que la Iglesia les reconoce la santidad y estos días son canonizados.

El obispo Oscar Romero de El Salvador que ve claro que no pueden servir nunca al pueblo ni al Evangelio los autosuficientes, los orgullosos, quienes por tenerlo todo desprecian a los otros, los que dicen que no tienen necesidad ni de Dios. «Sin pobreza de espíritu —decía— no puede haber abundancia de Dios». Amaba entrañablemente a su pueblo y sirviéndolo dio la vida. Un obispo pastor, un hombre de fe y sembrador de paz que con su testimonio de fidelidad, como tantos otros, está llamando al amor, a la reconciliación, a la justicia, a la paz en medio de una humanidad embarrada en la violencia.

El papa Montini, Pablo VI, el otro canonizado por el papa Francisco, nos es también un auténtico modelo de bondad y fidelidad. Es el hombre del Concilio Vaticano II que, con mano fuerte y actitud valiente, quiso que la Iglesia fuera experta en humanidad y se decidiera a hacer realidad una de las más grandes puestas al día de la historia. El anuncio del Evangelio, una Iglesia en diálogo con el mundo, la opción por los más pobres. Tenía claro que «la gente de hoy escucha más a gusto a los testimonios que a los maestros y, si escucha a los maestros, es porque son testigos». Siervo fiel y creíble, un pastor universal que se ha hecho querer.

El próximo domingo, día 21, a las 8 de la tarde y en la iglesia de Montisión de nuestra ciudad de Palma, celebraremos la Eucaristía de acción de gracias por las canonizaciones. De todo corazón, os invito a participar o unirnos a la oración.

 

+ Se­bas­tià Tal­ta­vull

Obis­po de Ma­llor­ca

Mons. Sebastià Taltavull Anglada
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Mons. D. Sebastià Taltavull nace en Ciutadella de Menorca (Baleares), el 28 de enero de 1948. Después de los primeros estudios en la Compañía de Maria y en el Colegio salesiano, el año 1959 ingresa en el Seminario diocesano de Menorca y cursa los estudios de Humanidades, Filosofía y Teología. El 23 de septiembre de 1972 recibe la ordenación sacerdotal en la Catedral de Menorca, después de cursar estudios en la Facultad de Teología de Cataluña y obtener la Licenciatura en Teología dogmática. CARGOS PASTORALES El mismo día de la ordenación sacerdotal es nombrado Director de la Casa diocesana de Espiritualidad de Monte-Toro (1972-1984) y Delegado diocesano de Juventud (1972-1989). Dos años después, Rector del Santuario Diocesano de la Virgen de Monte-Toro, Patrona de Menorca (1975-1984). Es elegido Secretario del primer Consejo Diocesano de Pastoral (1973-1977) y Secretario del Consejo del Presbiterio y Colegio de Consultores (1983-1989). Fue Consiliario del Movimiento de Jóvenes Cristianos, de grupos de Revisión de Vida del MUEC y de Escultismo entre 1977 y 1989. Recibe el encargo de Formador (1977-1984) y Profesor de Teología dogmática (1977-1994) del Seminario y del Instituto Diocesano de Teología. Fue Rector del Seminario Diocesano de 1995 a 2002. El año 1984 es nombrado Párroco de San Rafael de Ciutadella, cargo que ejerce hasta 1992, año en que es nombrado Consiliario del Centro Catequístico de San Miguel (1992-2005). El 23 de septiembre de 1989 es nombrado Vicario General de la Diócesis de Menorca y Moderador de la Curia, cargos que ejerce hasta el año 2002, año en que es nombrado Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de la Catedral y de San Francisco de Asís de Ciutadella y elegido Deán-Presidente del Cabildo y Penitenciario de la Catedral (2002-2005). Le es asignada la tarea de Moderador de la Asamblea Diocesana de Menorca celebrada entre los años 1996-1998. Además de trabajar en el Secretariado Diocesano de Catequesis en los Departamentos de Catequesis de adolescentes y jóvenes (1973-1995) es nombrado Delegado Diocesano de Catequesis (1989-1995) y forma parte del Secretariado Interdiocesano de Catequesis de Cataluña y Baleares (SIC), dedicándose especialmente a la catequesis de adolescentes, jóvenes y catequesis familiar. Como Consiliario ha trabajado en los Equipos de Matrimonios de Nuestra Señora (1988-2005) y se ha dedicado a la preparación y formación de catequistas (1973-1998) y de los matrimonios-catequistas de grupos de Catequesis familiar (1998-2005). Para los años 2002-2005 fue nombrado Delegado Diocesano de Medios de Comunicación Social y para las Relaciones Institucionales. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Barcelona por Benedicto XVI el 28 de enero de 2009 y recibió la Ordenación episcopal el 21 de marzo de 2009. Es administrador apostólico de Mallorca desde el 8 de septiembre de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social y Pastoral Social. Anteriormente, fue miembro del Consejo Asesor de la Subcomisión de Catequesis y desde junio de 2005 Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española hasta su nombramiento como Obispo. Desde 2009 hasta 2011 fue miembro de dicha comisión. En 2011, fue elegido Presidente de dicha Comisión.