El Domund para cambiar el mundo

Mons. Jau­me Pu­jol               El lema de este año para la jornada del Domund, que se celebra este domingo, parece un poco pretencioso o irreal: «Cambia el mundo».

Cómo cambiarlo? La historia ha visto pasar un sinfín de reyes y filósofos, de científicos y artistas, de diplomáticos y militares… y el mundo a veces ha ido mejor y otras ha ido peor. Considerado humanamente podríamos pensar que no tiene solución y que el anhelo de felicidad y paz que anida en todo corazón humano es solo un ideal inasequible.

El Papa Francisco, en su mensaje para esta jornada, da la clave: el mundo cambiará no por el esfuerzo en cambiar estructuras, sino por una renovación sincera de nuestro corazón. En este sentido escribe a los misioneros: «No tenemos un producto que vender (…), sino una vida que comunicar: Dios, su vida divina, su amor misericordioso, su santidad.»

Añade el Papa: «No se trata simplemente de replantear las motivaciones para mejorar lo que ya hacéis. La conversión misionera de la Iglesia requiere santidad personal y creatividad espiritual. Por lo tanto, no solo renovar lo viejo, sino permitir que el Espíritu Santo cree lo nuevo.»

Anastasio Gil, recientemente fallecido, que ha sido Director de las Obras Misionales Pontificias, recuerda en referencia a esto que hace un siglo Benedicto XV, en su carta apostólica Maximum illud, ya denunciaba la necesidad de cambiar los corazones para así cambiar el mundo. Es de donde parte también hoy Francisco, quien con frecuencia pregunta a un obispo de los que le visitan: «¿Cuántas horas al día reza usted?»

Esta anécdota entronca con otra de Santa Teresa de Calcuta. Un periodista que había pasado algunos días observando el trabajo de su institución, antes de despedirse tuvo ocasión de hablar con la fundadora y le dijo: «Es admirable lo que ustedes hacen, pero ¿por qué no recortan tanto tiempo de rezos ante la magnitud de la tarea que tienen entre manos?» La madre Teresa contestó: «Gracias por lo que dice de nuestra labor, pero usted no ha entendido nada.»

La tarea misionera no solo se realiza lejos de casa, donde nuestros misioneros hacen un trabajo tan admirable; también somos misión en nuestros hogares, con nuestras familias, en los ambientes de trabajo, en las parroquias y movimientos, entre los más pobres, compartiendo nuestros bienes con ellos a imitación de las primitivas comunidades cristianas.

Con este comportamiento, surgido de dentro, nacido del corazón, «por contagio», como dice el Papa, cambiaremos el mundo. Esta tarea no es hercúlea, sino posible, porque la santidad de vida no es propia de gimnastas espirituales capaces de ganar un campeonato, sino de todas las personas, ya que a todos nos ha llamado Dios para ser santos.

 

† Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na y pri­ma­do

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.