Los jóvenes, la fe, la vocación

Mons. Fran­cesc Par­do i Ar­ti­gas               Unos apuntes sobre el Sínodo de obispos que se está celebrando en Roma. Del día 3 al 28 de este mes de octubre se celebra en Roma el Sínodo Ordinario que reflexiona sobre los jóvenes, la fe i el discernimiento vocacional. Fijémonos que se trata de reflexionar sobre una problemática de mucha actualidad. En las reuniones de fieles cristianos, de consejos, de sacerdotes… siempre se plantea el reto de los jóvenes y la fe. Por ello, la cuestión del discernimiento vocacional es muy importante, no solo en lo referente a las vocaciones al sacerdocio o a la vida consagrada, sino también a las vocaciones al matrimonio o de otro tipo.

¿Qué es un Sínodo? Es una asamblea mayoritariamente de obispos de todo el mundo, presidida por el Papa, para reflexionar y proponerle orientaciones que respondan a los problemas y retos que se le plantean a la Iglesia en su misión en el mundo.

¿Participantes? Mayoritariamente, obispos de los cinco continentes. Algunos son escogidos por las respectivas conferencias episcopales, y otros por designación del Papa o en razón del cargo que ocupan en la Iglesia. El Papa también puede designar a otras personas: clérigos, religiosos y laicos.

Preparación del presente Sínodo sobre los jóvenes, la fe y la vocación. Este Sínodo se ha preparado a fondo, tras una amplia participación, especialmente por parte de los propios jóvenes.

  • Documento preparatorio de enero de 2017 acompañado de una carta del Papa dirigida a los jóvenes, con un cuestionario para las conferencies episcopales.
  • Cuestionario online para la juventud, con respuestas de más de cien mil jóvenes de todo el mundo.
  • Reunión “pre-sinodal” (marzo de 2018) en Roma con la participación de trescientos jóvenes de los cinco continentes y de unos quince mil a través de las redes sociales.
  • Todo el material recibido se ha recogido y resumido en un documento de trabajo que sirve de guía y orientación durante las sesiones del Sínodo

Los ejes fundamentales del documento de trabajo se han estructurado en tres partes: reconocer, interpretar, escoger. De hecho, sigue el método conocido de ver, juzgar y actuar.

Reconocer. Hay que observar la realidad y escuchar la voz de los jóvenes en la diversidad de condiciones y contextos en los que viven. Hay que sintonizar con sus alegrías, esperanzas y tristezas. Al tiempo, es necesario darse cuenta de la vida de las comunidades cristianas en relación con los jóvenes.

Interpretar. El segundo paso requiere interpretar y evaluar la vida y la situación de los jóvenes, constatada a partir de una mirada de fe. Esta evaluación ha de hacerse desde la teología, la comprensión cristiana de la persona, la reflexión sobre la Iglesia y su misión pastoral. En esta interpretación hay que afirmar —como reconoce el propio Papa— que en la Iglesia conviven diversas maneras de interpretar la doctrina y la vida cristiana. Por ello cada uno de los padres sinodales manifiesta su propia valoración e interpretación.

Escoger. Fundamentada en los elementos de interpretación analizados y valorados, será necesaria la búsqueda de los estilos e instrumentos más adecuados para que la Iglesia pueda ejercer su misión con y para los jóvenes: ayudarles a encontrarse con Jesucristo, el Señor, sentirse amados por Él, y responder a su llamada con la alegría del amor. Para ello es necesario un proceso de discernimiento, purificación y reforma. Al mismo tiempo, hay que escuchar sinceramente a los jóvenes que también participan del “sentido de la fe de los fieles”.

El documento recuerda que el proceso sinodal “caminar juntos” es una invitación urgente a descubrir la riqueza de la identidad de la Iglesia, Pueblo de Dios, la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, y la ley del amor.

 

+ Fran­cesc Par­do i Ar­ti­gas

Obis­po de Gi­ro­na

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.