Canonización de Pablo VI y Óscar Romero

Mons. Àngel Saiz Me­ne­ses          El Papa Francisco canoniza hoy a siete beatos: Pablo VI y Óscar Arnulfo Romero, que son ampliamente conocidos, junto con otros cinco, que también serán elevados a los altares: el sacerdote diocesano Francesco Spinelli; Vincenzo Romano, fundador del Instituto de las Adoratrices del Santísimo Sacramento; Maria Kahtarina Kasper, fundadora del Instituto de las Pobres Siervas de Jesucristo; Nazaria Ignacia March Mesa,  fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia y el joven obrero Nunzio Sulpricio. Hoy es un día propicio para que reflexionemos sobre lo que significa una canonización, cuál es el proceso que se sigue, qué aporta a la Iglesia, en definitiva, qué sentido tiene en los tiempos actuales.

La canonización significa el reconocimiento de que una persona ha realizado en su vida el ideal cristiano, con fidelidad y constancia; de que ha llevado a la vida el mensaje del Evangelio con obras y palabras, de una manera real y objetiva. Es un reconocimiento solemne que hace la Iglesia; y con la canonización se propone a esta persona concreta como ejemplo, como inspiración, y a la vez se autoriza la veneración y la plegaria pidiendo su intercesión. Por otra parte, las canonizaciones nos recuerdan también la realidad de la comunión de los santos, es decir, el hecho de la comunión misteriosa, pero real, con las personas que nos han precedido. Porque nuestra vida no termina con la muerte, sino que se transforma, y al finalizar nuestra estancia de peregrinos en la tierra, llegamos a nuestro destino definitivo en el cielo.

La proclamación como santo es el final de un largo proceso que consta de cuatro etapas. La primera es la declaración de Siervo de Dios. El obispo diocesano y el postulador de la causa solicitan iniciar el proceso de canonización y presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de la persona. Previamente se realiza una exhaustiva investigación con personas que la conocieron, para saber si en verdad su vida fue ejemplar y virtuosa. La Santa Sede por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y responde oficialmente dictando un decreto en el que declara que nada impide iniciar la causa.

La segunda etapa es la declaración de Venerable. La Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano aprueba la «positio», un documento en el que se incluyen, además de los testimonios de los testigos, los principales aspectos de la vida, virtudes y escritos del Siervo de Dios. Si por estas detalladas averiguaciones se llega a la conclusión de que sus virtudes, fueron heroicas, el Santo Padre lo declara Venerable. Esta parte comprende el proceso sobre la vida y las virtudes del Siervo de Dios; el proceso de los escritos, en el que una comisión de expertos analiza sus escritos; la elaboración y presentación de la “positio”; el examen por parte de una Comisión de teólogos consultores; finalmente, si es aprobada la “positio”, el Santo Padre dicta el Decreto de Heroicidad de Virtudes.

La declaración de Beato es la tercera etapa. Para que un Venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión. Dicho milagro debe ser probado a través de una instrucción canónica especial, que incluye el parecer de un comité de médicos y de teólogos. El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida como mártir. Por último, la canonización. Para ello es necesario otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación. La Congregación para las Causas de los Santos examina este segundo milagro presentado siguiendo los mismos pasos que para el primer milagro que se presentó para la beatificación. El Santo Padre aprueba el Decreto de Canonización, que culmina con la celebración en la basílica de San Pedro o en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Las personas canonizadas se nos proponen como ejemplo, como inspiración. En todas ellas brilla la coherencia de vida, la fidelidad al Señor, la entrega generosa, la aceptación de la cruz, la profunda vida espiritual, el celo evangelizador, la dedicación a los más pobres y pequeños. Que su ejemplo e intercesión nos ayuden, pues, a superar todo tipo de tentaciones en el camino de santidad que todos estamos llamados a recorrer.

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Obis­po de Te­rras­sa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.