«Domund cambia el mundo», carta con motivo del Domund 2018

Card. Carlos Osoro            Queridos hermanos y hermanas:         Un mes misionero por excelencia es el mes de octubre, cuando con toda la Iglesia celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, nuestro Domund. Este año coincide providencialmente con el Sínodo de los Obispos que ha convocado el Papa Francisco con el tema Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Digo providencialmente porque no es mera casualidad que cuando la Iglesia está hablando de la importancia de la misión evangelizadora, los obispos nos reunamos junto al Santo Padre para hablar de la vocación en los jóvenes.

No hay misión sin misionero y no habrá un verdadero empeño por la evangelización de tantos territorios de nuestro mundo si los jóvenes no se plantean con toda seriedad, que ser cristiano es ser «discípulo misionero», que se deja preguntar por el Señor como una verdadera posibilidad para su vida: ofrecerse a Dios para llevar la luz de la fe a esos lugares, muchos de ellos lejanos, que todavía están lejos de abrazar la fe en Cristo Jesús.

El Papa ha escrito, con motivo de esta Jornada Misionera, una carta- mensaje a todos los cristianos, pero a través de los jóvenes. Francisco dice a los jóvenes, y con ellos a todos: «cada uno de vosotros piénselo en su corazón: yo le hago falta a mucha gente». Si tu entrega, tu testimonio, tu alegría y tu amor a Dios y a los hombres son muy necesarios en nuestra sociedad, y tú eres importante para todos esos hombres y mujeres que viven con tristeza y desánimo. Hombres y mujeres que no saben de verdad quiénes son y la dignidad que tienen.

El lema que Obras Misionales Pontificias de España ha elegido para esta jornada es: Domund cambia el mundo. Y ¡es verdad! El Domund puede cambiar este mundo con tu ayuda:

La ayuda espiritual que le prestas cuando rezas y ofreces tus cruces por aquellos que no conocen a Cristo o por los que están llevándoles la alegría del Evangelio.

La ayuda personal que puedes hacer descubriendo que cada hombre, cada mujer, tú también, es una misión.

La ayuda también material que prestas cuando, renunciando a un bien noble y bueno, das parte de tus bienes para mantener a aquellos que están trabajando en países de misión.

Cambiar el mundo no se hace con actividades grandes y aparatosas, con revoluciones sociales o con ruido de los medios de comunicación. Cambian el mundo los santos, los que habiendo conocido a Jesús, son capaces de hacer de cada día una oportunidad de hacer algo que muestre la belleza de Dios. Como el Papa nos recuerda en su última Exhortación Apostólica «muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y en lo cotidiano. Se trata de no tener límites para lo grande, para lo mejor y más bello, pero al mismo tiempo concentrados en lo pequeño, en la entrega de hoy» (Gaudete et exsultate, 169).

Necesitamos que los jóvenes vivan este deseo de hacer grandes las cosas pequeñas de cada momento… ¡así cambiaremos el mundo! Así lo están haciendo los misioneros repartidos por todo el mundo. Su trabajo, su esfuerzo, sus victorias, y su entrega no son notorias, no llaman la atención, pero están haciendo, con su vida, que el mundo sea mejor, más habitable, más humano. Ese es el trabajo de la Iglesia y de todos los que se toman en serio su vocación de discípulos-misioneros.

Os invito a todos a ser generosos con Dios y con la Iglesia en esta llamada por cambiar el mundo. Os animo a colaborar con las Obras Misionales Pontificias de Madrid porque la Jornada del Domund de este año 2018 sea un verdadero éxito y así contribuyamos con el Papa en su preocupación por la evangelización de los pueblos.

Que la Virgen María de la Almudena, en este año jubilar que estamos celebrando en su honor, ayude a nuestros misioneros a ser fieles a la llamada del Señor y a nuestros jóvenes a descubrir la belleza de entregar la vida por llevar a todos la alegría de la fe. ¡Que ella nos bendiga a todos!

+Carlos Card. Osoro Sierra,

Arzobispo de Madrid

Card. Carlos Osoro
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Carlos Osoro Sierra fue nombrado arzobispo de Madrid por el Papa Francisco el 28 de agosto de 2014, y tomó posesión el 25 de octubre de ese año. Desde junio de 2016 es ordinario para los fieles católicos orientales residentes en España. El 19 de noviembre de 2016 fue creado cardenal por el Papa Francisco. El prelado nació en Castañeda (Cantabria) el 16 de mayo de 1945. Cursó los estudios de magisterio, pedagogía y matemáticas, y ejerció la docencia hasta su ingreso en el seminario para vocaciones tardías Colegio Mayor El Salvador de Salamanca, en cuya Universidad Pontificia se licenció en Teología y en Filosofía. Fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1973 en Santander, diócesis en la que desarrolló su ministerio sacerdotal. Durante los dos primeros años de sacerdocio trabajó en la pastoral parroquial y la docencia. En 1975 fue nombrado secretario general de Pastoral, delegado de Apostolado Seglar, delegado episcopal de Seminarios y Pastoral Vocacional y vicario general de Pastoral. Un año más tarde, en 1976, se unificaron la Vicaría General de Pastoral y la Administrativo-jurídica y fue nombrado vicario general, cargo en el que permaneció hasta 1993, cuando fue nombrado canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Santander, y un año más tarde, presidente. Además, en 1977 fue nombrado rector del seminario de Monte Corbán (Santander), y ejerció esta misión hasta que fue nombrado obispo. Durante su último año en la diócesis, en 1996, fue también director del centro asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, dependiente del Instituto Internacional y de la Universidad Pontificia de Comillas. El 22 de febrero de 1997 fue nombrado obispo de Orense por el Papa san Juan Pablo II. El 7 de enero de 2002 fue designado arzobispo de Oviedo, de cuya diócesis tomó posesión el 23 de febrero del mismo año. Además, desde el 23 de septiembre de 2006 hasta el 9 de septiembre de 2007, fue el administrador apostólico de Santander. El 8 de enero de 2009, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Valencia; el 18 de abril de ese año tomó posesión de la archidiócesis, donde permaneció hasta su nombramiento como arzobispo de Madrid en 2014. Tras su participación en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 4 al 25 de octubre de 2015 y dedicada a la familia, el 14 de noviembre de ese año, el Papa Francisco lo eligió como uno de los miembros del XIV Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos; un organismo permanente que, en colaboración con el Pontífice, tiene como tarea la organización del Sínodo, así como elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El 9 de junio de 2016, el Papa Francisco erigió un Ordinariato para los fieles católicos orientales residentes en España, con el fin de proveer su atención religiosa y pastoral, y nombró a monseñor Osoro como su ordinario. El 9 de octubre de 2016, el Papa Francisco anunció un consistorio para la creación de nuevos cardenales de la Iglesia católica, entre los que figuraba monseñor Osoro. El día 19 de noviembre de 2016 recibió la birreta cardenalicia de manos del Sumo Pontífice en el Vaticano. En la Conferencia Episcopal Española (CEE) fue presidente de la Comisión Episcopal del Clero de 1999 a 2002 y de 2003 a 2005; presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar hasta marzo de 2014 (fue miembro de esta Comisión desde 1997) y miembro del Comité Ejecutivo entre 2005 y 2011. Ha sido vicepresidente de la CEE durante el trienio 2014-2017. Ahora pertenece al Comité Ejecutivo como arzobispo de Madrid. Desde noviembre de 2008 es patrono vitalicio de la Fundación Universitaria Española y director de su seminario de Teología.