Cuatro nuevos sacerdotes para la diócesis de Getafe


El obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, presidirá el viernes 12 de octubre (fiesta de la Virgen del Pilar y 27º aniversario del nacimiento de la diócesis) la ceremonia de ordenación como sacerdotes de Juan Carlos Pérez Ruiz, Ismael Bermejo Arroyo, Eliert Jerez Díaz-Flores y Mateo Felipe Romero Padrón.

La ceremonia, que se celebrará en el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles (Getafe) a las 18.00 horas, contará con la participación del coro y la orquesta sinfónica de la Diócesis, dirigidos por el sacerdote Javier Ávila.

Los cuatro futuros sacerdotes se han encontrado con su vocación desde lugares distintos y de maneras muy diferentes.

Juan Carlos Pérez Ruiz es el mayor de todos. Tiene 34 años y su parroquia de origen es Santo Domingo de Silos (Pinto).

Sintió la llamada al sacerdocio en un momento que recuerda muy bien: el domingo 7 de febrero de 2010, en la misa de 19.00 horas, en su parroquia. “Se proclamó el Evangelio de la pesca milagrosa (Lc 5, 1-11) y me sentí muy interpelado en las palabras de Jesús a san Pedro: ‘desde ahora serás pescador de hombres’”, explica el futuro sacerdote.

Y esa misión es la que lleva a cabo ahora en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar (Valdemoro) como diácono, y la que seguirá realizando como sacerdote mientras concluye sus estudios de Teología en la Universidad San Dámaso.

En su tiempo libre le gusta estar con sus amigos, la música y leer, y si sus obligaciones se lo permiten, pasear por la montaña y viajar.

Ismael Bermejo Arroyo tiene 26 años y es natural de Valdemoro. También encontró al Señor en un momento que recuerda con especial emoción. “Mi vocación nació arrodillado ante Jesús sacramentado en un viaje con el grupo del curso introductorio del Seminario al Santuario de la Virgen de Fátima en 2008, cuando tenía 16 años”, recuerda.

“Como los caminos del Señor son inescrutables, fui de rebote, sin saber muy bien con quién iría, y me encontré con Jesucristo, que me amaba y me llamaba a entregarle mi vida como sacerdote, y con unos amigos con los que a partir del 12 de octubre compartiré el don del sacerdocio para toda la eternidad”, destaca.

Su primera llamada se confirmó años más tarde en una peregrinación a Santiago de Compostela, y dejó sus estudios de Derecho y Administración de Empresas para dedicarse por completo al Señor.

Ahora le llega un momento muy esperado con su ordenación sacerdotal. “Significa mi camino de salvación y santidad hasta el cielo. El modo concreto como el Señor ha pensado mi ser cristiano en favor de la Iglesia”, señala.

Su ministerio sacerdotal lo desempeñará en la Parroquia San José Obrero (Móstoles). Allí, si sus obligaciones pastorales le dejan un poco de tiempo libre, se dedicará a su otra gran pasión, la música, que compaginará con la práctica de algún deporte y el cine.

Eliert Jerez Díaz-Flores tiene 26 años y es natural de Pinto. Su parroquia de origen, y en la que fue naciendo su vocación, Santo Domingo de Silos, es un regalo que Dios le hizo desde niño.

“En la guardería yo ya quería ser o santo o cura. Espero cumplir con ambas”, señala este futuro presbítero.

Cristo le llamó desde la infancia y, a pesar de algunos momentos de duda, ha ido confirmando su llamada a través de su historia y en los acontecimientos de la vida.

Ha estudiado la Licenciatura en Liturgia porque le encanta la profundidad de la Liturgia cristiana y su espiritualidad. También se confiesa un enamorado del arte y  de su evolución, pasión que pondrá al servicio de la evangelización.

Su ordenación es uno de los momentos más esperados y felices de su vida. “Es la expresión del amor apasionado de Cristo por mí. Él me hace sacerdote suyo para ofrecerme al Padre con Él y ofrecerme también por todos los hombres”, declara este joven diácono diocesano.

Jerez dará plenitud a su vocación sacerdotal en la Parroquia .. y, si le sobra algo de tiempo libre, intentará compaginarlo con la lectura, la música, la familia y los amigos.

Mateo Felipe Romero Padrón, a punto de cumplir 26 años, es el más joven de los cuatro. Aunque nació en Bogotá (Colombia), los 15 años que ha permanecido en España han borrado casi por completo su acento.

Su parroquia de origen es la de Rozas de Puerto Real, donde vivió su fe hasta que en 2010 entró en el Seminario.

Su vocación surgió al profundizar en la vida de la parroquia y también de un encuentro más personal con el Señor siendo monaguillo.

A partir de ahí, un sacerdote le recomendó estudiar en el Seminario Menor de Rozas de Puerto Real y, gracias al buen ambiente del curso y a las personas que puso en su camino, fue madurando la posibilidad de ser sacerdote.

Aunque su sueño siempre había sido ser periodista deportivo, el Señor puso en su corazón el deseo de ser sacerdote y se abrió un mundo de posibilidades. A partir de 2º de Bachillerato empezó una vida de oración más intensa y de continuidad en los sacramentos, que culminará con su ordenación sacerdotal el próximo 12 de octubre.

“Cuando entré en el Seminario Mayor, ya sabía que ser sacerdote era la voluntad de Dios, y que Él me llamaba a la vocación más grande que uno se pueda imaginar”, señala Romero.

Se considera un joven normal que disfruta de la vida, del deporte, de la música y de la lectura, pero sabiendo que él pertenece al Señor y “todo es para Él”.

Está muy ilusionado y muy agradecido a Dios por su llamada, por su vida y por su ordenación. “Es un cambio profundo del ser, porque me voy a entregar como Cristo, como fermento sacramental para el mundo entero”, señala este joven.

Su deseo de entrega será puesto en práctica en la Parroquia San Vicente de Paúl (Valdemoro) como sacerdote de la diócesis de Getafe.

(Diócesis de Getafe)

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