La universidad y el deleite en la verdad encontrada

Mons. Rafael Zornoza             Ayer inauguré el curso en el Centro de Estudios Teológicos San Bartolomé, en un Acto al que acudieron alumnos, profesores y la dirección y coordinación de las diversas iniciativas de estudio universitario que llevamos a cabo en la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Siguiendo la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium, hablando de la universidad católica, estamos en un momento oportuno para impulsar con profética determinación, a todos los niveles, un relanzamiento de la universidad católica en el contexto de una nueva etapa de la misión de la Iglesia, caracterizada por el testimonio de la alegría que brota del encuentro con Jesús y del anuncio del Evangelio. Dice el Santo Padre (VG n.3): “ha llegado el momento en que los estudios eclesiásticos reciban esta renovación sabia y valiente que se requiere para una transformación misionera de la Iglesia en salida”.

Cuando contemplamos el panorama universitario internacional de la posmodernidad,  parece que hoy lo más importante es la capacidad práctica, es decir, resolver problemas a partir del conocimiento técnico. Ante este planteamiento, nosotros hemos de defender una dimensión previa, donde entra la genuina práctica intelectual, que es, como ha sido siempre, la búsqueda de la sabiduría, que tiene una dimensión contemplativa reflexiva, humana, humanizadora, que llega a la formación integral de las virtudes intelectuales conjuntamente con el desarrollo de las virtudes morales. Y esta es una dimensión que da unidad, que integra los saberes y los trasciende. Sin ninguna duda es la teología la que nos permite llegar a la fuente de todas las cosas, hacia Aquel que ilumina la razón y la vida. Pero no nos aporta por sí misma la virtud, a no ser que nosotros las cultivemos junto al servicio, la fraternidad, la veracidad, la humildad, empezando por el estudio abnegado, y las demás virtudes, como estudiantes, y como convencidos creyentes que profundizan en la ciencia de Dios y en las cuestiones de la vida.

Todo esto necesita por tanto de la contemplación y, como decía Josef Pieper en “El ocio y la vida intelectual”, del ocio en el sentido clásico de la expresión, porque el estudio, la profundización en la verdad, no es sólo funcionalidad, ni la pregunta fundamental es “para qué sirve”, sino que es el deleite en la verdad encontrada para permitir en nosotros también la creatividad y el desarrollo humano, para que no solo se reciba una formación y unos conocimientos de alta calidad sino también las herramientas para poder responder a los desafíos del mundo actual y como medio de la transformación misionera de la Iglesia.

Podemos entender al Papa Francisco cuando insiste en la importancia de una formación universitaria católica enfocada a una responsabilidad social. Decía él que quien estudia en una universidad católica o escuela católica y aprende la vida y  la ciencia a la luz que aporta el Evangelio al hombre, puede y debe construir un mundo más justo y más humano, por tanto también promover la “cultura del encuentro”. Y decía él que una universidad que sea de excelencia y con una dimensión social tiene que educar verdaderamente para transformar esta sociedad, donde también con el evangelio y para Dios los pobres sean lo primero.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.