«Ante la canonización del Beato Pablo VI»

Queridos diocesanos:           El domingo 14 de octubre van a ser canonizados el beato Pablo VI, fallecido el 6 de agosto de 1978, y el beato Oscar Arnulfo Romero, mártir, arzobispo de San Salvador, asesinado mientras celebraba Misa el 24 de marzo de 1980. Junto a ellos serán también propuestos como modelos de vida cristiana dos sacerdotes italianos: Francesco Spinelli  (+1913) y Vincenzo Romano (+1898), y dos religiosas, una española, la beata Nazaria Ignacia March Mesa (+1943), y otra alemana, la beata Maria Caterina Kasper (+1898).

Toda canonización es motivo de profunda alegría para toda la Iglesia y especialmente para quienes han conocido a los nuevos santos. Es lo que sucede con Pablo VI y con Mons. Romero. Ambos son contemporáneos nuestros de manera que su recuerdo permanece aún vivo. En algunos medios se ha publicado una fotografía de los dos próximos santos durante una audiencia pontificia mes y medio antes de la muerte de Pablo VI. Mons. Romero, obispo desde 1970 y arzobispo de San Salvador desde 1977, destacó por su valentía en la defensa de los más pobres y marginados en medio de la violencia que llenó de sufrimiento la nación centroamericana de El Salvador. Verdadero pastor de su pueblo solía citar esta frase del Papa Pío XI: “La misión de la Iglesia no es política, pero cuando la política toca el altar, la Iglesia defiende el altar”.

A Pablo VI, bautizado Juan Bautista Montini, somos muchos los que hemos tenido la suerte de haberlo conocido y escuchado. Yo tuve la dicha de hablar con él en una ocasión y de servirle en el altar. Recuerdo todavía cuando fue elegido para suceder a san Juan XXIII en junio de 1963. Su nombre había sonado ya como papable a la muerte de Pío XII (a. 1958), pero el entonces arzobispo de Milán no era aún cardenal. Pablo VI fue el pontífice elegido por Dios para encauzar y llevar a feliz término el Concilio Vaticano II y comenzar decididamente su aplicación bajo todos los aspectos. Ejerció como obispo de Roma visitando las parroquias e instituciones diocesanas y convirtiendo las audiencias de los miércoles en un espacio de catequesis en el que abordaba las principales cuestiones que preocupaban al hombre de nuestro tiempo. Creó también el Sínodo de los Obispos, reformó la Curia Romana e internacionalizó el Colegio Cardenalicio.

Pablo VI fue el Papa del diálogo con el mundo moderno abriendo de par en par las puertas de la Iglesia a la sociedad, con gestos elocuentes como la renuncia a la tiara pontificia, impulsando el ecumenismo en el emotivo encuentro con el patriarca Atenágoras en Jerusalén. Él inició los viajes internacionales del Papa llevando el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia a no pocos países y a la sede de las Naciones Unidas. Y sufrió no poco por varios motivos pero, obedeciendo a su conciencia de Sucesor de Pedro, se pronunció valientemente sobre el uso de los contraceptivos, recordando la vigencia y motivaciones del celibato sacerdotal y precisando algunas interpretaciones teológicas acerca del Misterio eucarístico. Fue también el Papa que dirigió e impulsó la reforma litúrgica más amplia que se haya hecho en la historia de la Iglesia y el que con inmensa ternura proclamó a María Madre de la Iglesia y le dedicó preciosos documentos.

Que San Pablo VI nos ayude a todos, pastores y fieles, a amar apasionadamente a la Iglesia, él que trató siempre de mostrar su belleza y de servirla con todas sus fuerzas.

+Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella