Los jóvenes, la gran esperanza

Card. Juan José Ome­lla          Este miércoles y hasta el 28 de octubre, se reúne en el Vaticano el Sínodo de los Obispos, en el que el papa Francisco me ha invitado a participar como miembro. Esta asamblea tiene como título: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».

La convocatoria de este encuentro muestra que el Papa confía en los jóvenes y tiene puesta una gran esperanza en ellos. «La atención, la oración y la reflexión de la Iglesia estarán puestas en vosotros, los jóvenes, con el deseo de comprender y, sobre todo, de acoger el don precioso que representáis para Dios, para la Iglesia y para el mundo.» (Mensaje del Papa a los jóvenes en la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, 25 de marzo de 2018)

En Barcelona, también queremos darles un lugar primordial en nuestra misión evangelizadora. Por eso el tercer eje de nuestro Plan pastoral está dedicado a ellos. En las respuestas a la consulta previa, que permitieron elaborar el documento diocesano, se constataba una gran preocupación por los jóvenes. La sociedad, consumista y economicista, los envuelve de valores espurios, de una telaraña que los atrapa y que les impide avanzar y divisar un futuro esperanzador. Los aleja de la propuesta que Jesús les ha regalado. Nos encontramos, pues, ante un reto pastoral de primera magnitud.

Pero, antes de buscar respuestas, debemos preguntarnos: ¿cómo miramos a los jóvenes? El Evangelio de Marcos nos enseña cómo Jesús miró a aquel joven y lo amó. Le hizo una propuesta llena de sentido, exigente y alentadora: «Ven y sígueme» (Mc 10,21). Una mirada llena de amor hacia los jóvenes debe ser la primera actitud de la comunidad cristiana para con ellos. Cabe preguntarse también: ¿qué ofrecemos a los jóvenes hoy? ¿Cómo les hacemos llegar la llamada de Jesús, llena de sentido y de vida?

La escucha activa es un aspecto fundamental en la tarea pastoral, especialmente la que se dirige a chicos y chicas. El documento de trabajo del próximo Sínodo -hecho público el pasado 19 de junio- ha sido elaborado a partir de las respuestas de cien mil jóvenes de todo el mundo, que expresaron sus inquietudes en un cuestionario en línea que permitió tomar el pulso de sus alegrías y sus dificultades. Ellos, chicos y chicas, aunque a veces no sean conscientes, también necesitan el encuentro personal con Jesucristo.

La pastoral con los jóvenes requiere imaginación, creatividad… ¡y tiempo! Hay que dedicarles tiempo para poder conocerlos y atender sus necesidades. Estimados hermanos, pidamos que el Espíritu Santo impulse el trabajo del próximo Sínodo de los Obispos y pronto podamos ver los frutos. Ellos son nuestro futuro pero nos necesitan ahora, en el momento presente.

+ Car­de­nal Juan José Ome­lla
Ar­zo­bis­po de Bar­ce­lo­na

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.