Francisco, el revolucionario del amor

Mons. Fran­cesc Par­do i Ar­ti­gas          El próximo viernes, 4 de octubre, celebraremos la fiesta de san Francisco de Asís, Francesco, el hombre venerado como santo por la Iglesia, patrimonio de la humanidad y revolucionario del amor a Jesucristo, a todas las personas, a los más desvalidos y a la naturaleza.
De guerrero y rey de la juventud a la búsqueda de una nueva vida

Francisco soñaba con ser un héroe, ser investido caballero, y es por ello por lo que participó en la guerra de Asís contra Perusia. Perdida la guerra, tras un año de cautiverio regresa enfermo a Asís, y es durante aquel periodo cuando inicia un camino de inquietud hacia una vida distinta, ya que se encuentra desorientado y sin gusto por la vida. De todas formas, todavía hizo un último intento por hacerse armar caballero. En Spoleto le esperaba Dios, que trastocó todos sus proyectos. De noche, con fiebre y medio despierto, escuchó una voz que le decía: “Francisco, ¿a quién es mejor servir? ¿Al dueño o al sirviente?”. Su respuesta fue: “Señor, ¿qué queréis de mí?”. Regresó a su pueblo, decepcionado, repasó su juventud repleta de vanidades y diversiones, y se refugió en la oración pidiendo la ayuda de Dios.

 

El año 1206 realizó un peregrinaje a Roma y una vez allí se propuso hacer de mendigo durante un día, intercambiando sus vestidos con un pobre, y se situó pidiendo limosna en la puerta de la basílica de San Pedro. De vuelta a Asís se encuentra con un leproso, a quien abraza venciendo así la repugnancia.

Cerca de Asís había -y allí sigue- la capilla de San Damián con un crucifijo de estilo bizantino (una copia del cual preside las plegarias de los grupos en Taizé), donde Francisco oraba. Y allí tuvo una experiencia espiritual: una voz que procedía del Cristo le decía: “Francisco, ve y restaura mi casa que se está derrumbando”. Creyó que se trataba de restaurar la capilla, y así lo hizo, pero en verdad se le pedía que restaurase la casa de la Iglesia.

Rompió con su padre ante el obispo, despojándose de sus vestidos, renunciando a la herencia, y se vistió de ermitaño siendo acogido en San Damián. Iniciaba una nueva vida.

Francisco, hombre evangélico

El año 1208, en la capilla de la Porciúncula, llamada así por sus reducidas dimensiones, tras escuchar la misión de los apóstoles, que no habían de poseer nada, ni vestido, ni bastón, ofreciendo la paz y viviendo de la caridad, adopta la decisión de seguir ese modelo.

Transcurridos un par de años de su cambio de vida, se le unen los primeros compañeros y seguidores. A medida que el grupo crece deciden ir a Roma para solicitar la bendición del Papa  a una norma o forma de vida basada en las citas evangélicas.

La fraternidad vivió una gran expansión y se extendió mucho. También le sigue Clara de Asís con un semejante estilo de vida (de ella surgieron las clarisas). Visitó Egipto reuniéndose con el sultán, viajo a Tierra Santa, y le fue aprobada la  Regle definitiva. Fue ordenado diácono.

 

Rasgos fundamentales de su vida:

  • Vivir radicalmente el Evangelio abrazando la pobreza, la humildad y el amor misericordioso para con todo el mundo.
  • Amor a Jesucristo  crucificado. Recibió los estigmas de Cristo.
  • Renunciar a cualquier propiedad. Era preciso donar a los pobres todo lo que se poseía.
  • Trabajar con las propias manos y pedir limosna si era preciso.
  • La plegaria como centro de la vida y, especialmente, la contemplación.
  • La predicación a todo el mundo, incluso a los no cristianos.
  • La fuerza del amor lo hizo hermano de todas las criaturas, como se manifiesta en el Cántico al hermano sol.

San Francisco, ¡Rogad por nosotros!

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.