La catedral y el santuario

Mons. Jau­me Pu­jol           Son muchas las iglesias y ermitas esparcidas por nuestra archidiócesis, pero hay dos especialmente simbólicas: una es la Catedral de Tarragona, sede primada, que recuerda la condición episcopal de la ciudad desde tiempos antiguos; la otra es el Santuario de Misericordia de Reus, igualmente un lugar sagrado, también con profundas raíces históricas y emocionales.

Dos devociones están ligadas a estos edificios religiosos: la de la Catedral con Santa Tecla y la del santuario reusense con la Virgen de Misericordia. Las respectivas ciudades celebran fiestas en su honor cada mes de septiembre solo con dos días de diferencia, los días 23 y 25.

Habiendo querido la Providencia que mi toma de posesión como Arzobispo de Tarragona fuera un día 19 del mes de septiembre (de 2004), se entenderá que mis primeras experiencias pastorales fueran presidir las celebraciones litúrgicas en estos dos enclaves tan queridos. Recuerdo la solemnidad de la misa catedralicia y el ambiente único del Santuario de Misericordia durante la Eucaristía, celebrada en aquella ocasión en la explanada adjunta.

Tarragona tiene iglesias bajo el patronazgo de Santa Tecla, pero hoy deseo fijarme en el retablo dedicado a la santa mártir en el frontal del altar catedralicio y en la bella y amplia capilla que tiene en nuestro primer templo. En el primer caso la leyenda de sus diversas torturas nos muestra como nada se opone a la fuerza de la fe. En la capilla, última que se construyó en la Catedral, destaca la composición en mármol blanco de la glorificación de Santa Tecla y cuatro estatuas representativas de las cuatro virtudes cardinales. También me gusta contemplar el relieve en el que la santa visita a San Pablo en la prisión.

Tengo un recuerdo imborrable del viaje que hicimos a Turquía con un grupo de peregrinos y periodistas siguiendo las huellas de Pablo y Tecla en Tarso y en Iconio —hoy Konya—, los lugares en que ambos santos nacieron, vivieron y evangelizaron.

También resulta especialmente emotivo visitar a la Virgen de Misericordia en su santuario, en cuyas puertas se halla una capillita que marca el punto donde, según la tradición, la Madre de Dios se apareció a la pastorcita Isabel Besora y le estampó una rosa en la mejilla como señal que confirmara su presencia.

Las fiestas populares tienen por lo general un origen religioso. Conviene no olvidar esta realidad, compatible con todas las manifestaciones y espectáculos posibles. La raíz de la fiesta es la alegría y gratitud transmitidas durante generaciones, en este caso celebrando el ejemplo de Santa Tecla en la primera cristiandad y la asistencia misericordiosa de la Virgen María a toda una ciudad.

† Jau­me Pu­jol Bal­ce­lls
Ar­zo­bis­po me­tro­po­li­tano de Ta­rra­go­na y pri­ma­do

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.