¿Quién dice la gente que soy yo?

Mons. Gerardo Melgar           Hoy, que estamos tan acostumbrados a hacer y escuchar en­cuestas de opinión de todo, no nos ex­traña ver a Jesús preguntando la opinión que la gente tiene de Él.

El evangelio de este domingo nos plantea esta cuestión sobre lo que opina la gente de Jesús con una pregunta a la que necesariamente tenemos que dar respuesta porque es Jesús personalmente quien se dirige a cada uno de nosotros para decirnos: ¿quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Los discípulos le van diciendo las opiniones de la gente de su tiempo. Unos que Juan el Bautista, otros, que Elías o uno de los profetas.

La respuesta que nosotros le da­ríamos sobre lo que opina la gen­te de nuestro mundo y de nuestro tiempo sobre Él sería todavía mu­cho más variada y le contestaría­mos: «Pues mira entre la gente de hoy, de este siglo XXI, podemos en­contrarnos con unas respuestas y opiniones muy variopintas».

  • Para unos no significas nada, no creen en ti, pasan de ti como si no hubieras existido ni existieses.
  • Para otros fuiste alguien im­portante en su vida en un momento determinado, pero luego no tienes ningún valor porque viven como si tú no existieses.
  • Otros te reconocen teórica­mente como Hijo de Dios, pero lue­go te niegan en su vida porque les resulta comprometido, y se llaman tus discípulos porque han recibido el bautismo, pero viven al margen de tus exigencias.
  • Otros te confiesan como «el Hijo de Dios vivo», te tienen como el verdadero maestro, te conocen, se han encontrado contigo y tratan de vivir su vida desde lo que tú les pides y tratan de ser verdadera­mente bueno discípulos tuyos.

Pero Jesús no quiere hacer una encuesta sobre Él, interesado por lo que opine la gente en general para cuidar su imagen de acuerdo a lo que los demás piensan. Por eso su pregunta no se reduce a que le ex­presemos lo que piensan los demás, sino que donde Él quiere llegar es a que le expresemos nuestra opinión, la opinión de los que nos confesa­mos como sus seguidores, que ma­nifestemos cómo es nuestra fe en Él.

Por eso Jesús sigue preguntán­doles a aquellos discípulos: Y voso­tros, ¿quién decís que soy yo?

A esta pregunta, Pedro le expre­sa lo que el Padre le ha revelado: «Tú eres el Hijo de Dios vivo».

Esta misma pregunta nos la diri­ge el Señor a cada uno de los creyen­tes, a cada uno de los bautizados, a todos los que nos decimos sus segui­dores: ¿y vosotros, quien decís que soy yo?, es decir, ¿quién soy yo para ti?

Para responder a esta pregunta tenemos que mirarnos cada uno por dentro y responder con lo que realmente significa Cristo en nues­tra vida. Y en la respuesta que cada uno le demos seguro que encontra­mos respuestas muy variadas. Po­dríamos decir que serían respues­tas como estas:

  • Alguien a quien me cuesta dejar que entre en mi vida porque creo que si creo en ti no puedo ser feliz.
  • Alguien a quien tengo miedo en darle la mano, porque te puedes querer quedar con el brazo entero.
  • Alguien a quien admiro pero que considero muy difícil de imitar.
  • Alguien que da sentido a la vida y a todos los interrogantes de la misma, pero a quien hoy es muy difícil seguir.
  • Alguien a quien me gustaría seguir mucho mejor, pero la socie­dad ejerce tanta influencia mí que me resulta muy difícil.
  • Alguien que compromete, que hace vivir de manera distinta a como vive el resto de la sociedad, que tiene su propio estilo y quiere que sus seguidores lo encarnen.
  • Eres el Hijo de Dios Vivo, que me amas y me per­donas y a quien me gustaría seguir y dar a conocer a los demás.

La pregunta que, en definitiva, nos hace Jesús, es esta: ¿Quién soy yo para ti?

La respuesta es personal e intransferible. Soy yo personalmente, cada uno de nosotros, los cristianos; quienes debemos responder a Jesús. Soy yo y eres tú que tienes un nombre y unos apellidos bien concretos, por los que te distingues de todos los demás, quien debe responder a esta pregunta que Cristo te hace: ¿Quién soy yo para ti?

Respóndele a Él y respóndete a ti mismo ¿Quién es Jesús para ti?

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 321 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.