La tiranía del mal entendido diálogo

Mons. Francisco Pérez             Tal vez resulte un poco chocante y hasta escandaloso que el título de esta carta sea sobre la tiranía del diálogo y creo que pueda hasta dar la sensación que es un despropósito utilizar la palabra tiranía en algo tan importante como el diálogo. Pero si nos atenemos a los hechos que ocurren en nuestro ambiente social, nos daremos cuenta que lo que no se consigue de buena manera -“a las buenas”- se consigue “a las bravas” (con manifestaciones, algaradas y hasta con violencia). De seguir así ya no hay ley, ni norma alguna que pueda parar a aquellos que quieren dialogar pero imponiendo su criterio y sólo su criterio. A esto ¿cómo se le puede definir? ¿Diálogo pactado, diálogo convenido, diálogo advertido, diálogo mortecino, diálogo de conveniencia…? El diálogo nunca se impone sino que busca caminos para que la verdad y la justicia, el amor y la misericordia concuerden. Si no es así, el diálogo se convierte en una palabra formal- cuasi mágica- pero que nada tiene que ver con la búsqueda del bien y de la verdad.

Es muy común escuchar y oír decir que siempre es conveniente dialogar. Y es cierto. Pero ¿a qué precio? Cuando hay una disponibilidad en la búsqueda y se realiza con humildad, es el buen camino para afrontar las circunstancias -por muy contrastantes que fueran- que pueden llevar a la meta de lo que se ha venido en ejercitar y es la comunión: “la unión en común”. Ahora bien, en el diálogo auténtico siempre se han de sostener y mantener los principios fundamentales que nunca deben ni desplazarse, ni destruirse. Cuando por conveniencia o por lo que se lleva en lo políticamente correcto se somete de forma servil y se mimetiza con las imposiciones ideológicas, el diálogo se convierte en una mentira existencial. Es un diálogo cobarde. De ahí que nunca se puede llamar auténtico diálogo a los pactos cobardes. En este caso impera más la tiranía que la comunión. Son las nuevas tiranías con una capa preciosa pero ocultando como dice Jesucristo que son como “los sepulcros blanqueados que por fuera aparecéis hermosos” (Mt 23, 27).

En los tiempos fuertes que nos toca vivir se requiere un mayor sentido común y un mayor discernimiento. “Muchas veces se exhibe una apariencia de virtud y se ambiciona una fama engañosa, sin ningún interés por la rectitud interior; así, lo que no es más que maldad escondida se complace en la falsa apreciación de los hombres. El que ama a Dios se contenta con agradarlo, porque el mayor premio que podemos desear es el mismo amor; el amor, en efecto, viene de Dios, de tal manera que Dios mismo es el amor. El alma piadosa e íntegra busca en ello su plenitud y desea otro deleite” (San León Magno, Sermones 92, 1-2). Todo esto nos advierte de la sutil mentira donde se puede caer a la hora de dejarnos engañar por los falsos diálogos. El mismo Jesucristo sigue afirmando: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro quedan llenos de rapiña y de inmundicia!” (Mt 23, 25).

La verdadera autoridad es aquella que ayuda a crecer a las personas en todos sus ámbitos. Y esto nos lo enseña, de modo especial, el Señor con su ejemplo y su palabra. Ante los hipócritas y fariseos les desmonta todo el orgullo que llevan por dentro: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!” (Mt 23, 24). ¿Por qué Jesucristo arremete contra ellos? Porque su diálogo era pura tiranía, pura apariencia, puro egoísmo y puro escaparate: “Porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y desenfreno” (Mt 23, 25). No cabe duda que para dialogar conviene ante todo mirar cómo va el itinerario de la interioridad y cuál es el modo de hablar sinceramente. Si no es así, el diálogo se convierte en un “diálogo de sordos” o más bien en una tiranía aparentemente bonancible pero llena de maldad.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).