Las enseñanzas más importantes

Mons. Jaume Pujol            Las personas de cada generación tienen asumido que un momento decisivo de sus vidas fue su paso por la escuela, el instituto y, si es el caso, la universidad.

Aunque no todas tuvieron esta suerte. Según un informe del Banco Mundial hay en el mundo 57 millones de niños que nunca van a la escuela, entre ellos la mitad de los que viven en el África negra. En algunos casos, como en la República Democrática del Congo, no van por hallarse en zonas de conflicto.

El contraste es evidente con otras partes del mundo. Tomemos como ejemplo Finlandia, que diversos índices colocan como el país con la mejor educación del mundo. Allí no solamente se garantiza la asistencia a los colegios, sino que se implantan innovaciones para mejorar el rendimiento escolar, como eliminar paredes de las aulas, celebrar clases en la naturaleza, en un museo o una empresa.

El primer objetivo debe ser garantizar el derecho a la educación para todas las sociedades. Ofrecer las instalaciones materiales adecuadas, el profesorado conveniente y los métodos apropiados. Esto es lo importante, mucho más que la distinción entre la titularidad de los centros, sea pública o concertada. En este aspecto, mi experiencia es que la titularidad de los centros educativos no determina forzosamente la calidad educativa.

Al inicio de curso hemos de recordar que la prioridad en la educación deben tenerla los padres. Son ellos quienes tienen la mayor responsabilidad sobre los hijos y no pueden hacer dejación de ella. Cierto es también que necesitan delegar la instrucción en los profesores y confiar en las autoridades educativas, pero siempre que no contradiga los derechos paternos, como elegir el centro de acuerdo con los valores en los que deseen sean educados sus hijos.

Los valores son los que harán de los niños personas con principios que les ayudarán a ser felices en sus vidas. La instrucción pura y simple podrán obtenerla de diversos modos y de acuerdo con el aprovechamiento de modernas tecnologías –hoy se habla del «profesor Google»– pero lo que no encontrarán son estos valores de comportamiento, de educación en el sentido más noble de la palabra. En este aspecto, los discípulos de las clases peripatéticas de Sócrates, no tendrían nada que envidiar a los del siglo XXI.

En un mundo donde la información fluye imparable, la formación de la opinión y los modelos de comportamiento son lo más necesario. La sinceridad, honestidad, veracidad, solidaridad, humildad, laboriosidad, simpatía… deben ser objetivos principales que los padres quieren para sus hijos. Que el comienzo del nuevo curso sea positivo en este aspecto tan esencial para las familias y una sociedad mejor.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.