Días de vacaciones, días Santos


Mons. Jaume Pujol             Una personalidad singular del Vaticano es el padre Raniero Cantalamessa. Se trata de un fraile menor capuchino de 84 años, Predicador de la Casa Pontificia, cargo para el que fue nombrado por Juan Pablo II y en el que le han mantenido Benedicto XVI y Francisco. Cantalamessa predica con sabiduría y con frecuencia a un auditorio formado por el mismo Papa y miembros de la Curia y elige los temas de acuerdo con los tiempos litúrgicos o los acontecimientos sociales.

Me ha parecido interesante recoger sus comentarios con motivo de las vacaciones aprovechando que estamos acabando el mes de julio y a las puertas de agosto, el mes vacacional por excelencia en nuestras latitudes.

«Me parece significativo –dice– que la palabra con la que se indica todo este tiempo en lengua inglesa sea holidays, que quiere decir ‘días santos’, días que hay que dedicar a la santidad. Este sentido de la palabra nos permite ver cómo en el origen de esta actividad del hombre que son las vacaciones, la fiesta, el reposo, etc., hay algo profundamente distinto del sentimiento actual que entiende las vacaciones como tiempo para distraerse, aturdirse, hacer cosas raras. No es que las vacaciones no deban servir también para divertirse, para distraerse, –aclara el predicador– pero son un don hecho al hombre para descubrir algo; no un tiempo para perder, para quemar, sino un tiempo para valorar al máximo.»

Benedicto XVI, en una circunstancia similar, dijo: «Deseo a todos, especialmente a los que sienten de ello mayor necesidad, que puedan tomar vacaciones para reponer las energías físicas y espirituales, y renovar un contacto saludable con la naturaleza. La montaña, en particular, evoca la elevación del espíritu hacia las alturas, hacia el “grado alto” de nuestra humanidad que, por desgracia, la vida diaria tiende a rebajar.»

Alguna vez hemos reflexionado sobre unas palabras del primer capítulo del Génesis referido a la creación del mundo, cuando se nos dice que «el séptimo día Dios descansó». ¿Se cansó Dios? Más bien parece que es un ejemplo que quiso darnos, sabiendo que nosotros sí necesitamos este periodo.

Cualquiera que sea el tiempo vacacional y la duración, los cristianos no podemos olvidar que debemos disfrutarlo en compañía de Dios. El reposo es una necesidad. El mismo Jesucristo dijo a los apóstoles, según leemos en el Evangelio: «Venid conmigo a un lugar solitario y descansar un poco». Venid conmigo, nos dice también a nosotros. Disfrutemos con la familia en su presencia y gocemos del mundo creado con toda su belleza y sus inagotables atractivos.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

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