La multiplicación de los panes y los peces

Mons. Gerardo Melgar                 El pasaje del Evangelio de San Juan de este domingo nos sitúa ante uno de los grandes milagros de Jesús: la multiplicación de los pa­nes y los peces.

 

Los milagros de Jesús tienen siem­pre un significado bien concreto.

  • No es ningún malabarista que saca palomas del sobrero.
  • No es tampoco alguien que bus­que fama ni publicidad con ellos.
  • Jesús realiza milagros con unos fines bien concretos:

o Aumentar la fe de sus discí­pulos.

o Suscitar la fe en quien le ve.

o Para manifestar la gloria y el poder de Dios y del Mesías..

o Para corroborar sus palabras con hechos.

o Para manifestar la compasión y la misericordia de Dios.

 

Siempre, para poder realizarlos, pide unas exigencias:

  • Creer en Él, esto es lo que le pide al jefe de la Sinagoga.
  • Creer en su poder para hacerlo.
  • Pide gratitud. Ante aquellos le­prosos que había curado que eran diez y solo uno vuelve a darle gracias, le dice: «Los otros nueve ¿dónde es­tán?»
  • Pide conversión: Vete y en ade­lante no peques más.

 

El milagro de la multiplicación de los panes y los peces podemos deno­minarlo el milagro de la generosidad y de la compasión, precisamente por­que nos presenta a Jesús respondien­do a las necesidades más profundas de la persona, porque se compadeció de los que lo seguían, porque anda­ban como ovejas sin pastor.

Jesús no desea publicidad con sus milagros, por eso cuando se da cuen­ta de que le quieren proclamar rey, se retira al monte él solo.

San Juan destaca que la multipli­cación de los panes y los peces es un signo de solidaridad. Cuando Andrés le dice a Jesús que hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces, nos está diciendo que dar de comer a tan­ta gente no depende de una solución económica, sino de saber compartir. Aquel muchacho comparte, da sus cinco panes y dos peces a Jesús y Él realiza el milagro.

Hoy vivimos en un mundo que necesita la multiplicación de personas solidarias, que quieran compartir lo que es de todos

Los milagros no son algo que Je­sús realiza solo en su tiempo. Hoy con nosotros Jesús realiza también verdaderos milagros, aunque a ve­ces no nos demos cuenta porque es­temos demasiado acostumbrados a ellos:

 

  • El milagro de la vida de cada día.
  • El milagro de la fe en cada uno de nosotros.
  • El milagro del amor de Dios a todos y cada uno de nosotros. a pesar de nuestros pecados e infidelidades.
  • Milagro del perdón de Dios, que nos lo ofrece ¡incondicionalmente.
  • El mi­lagro que Dios hace a través de la gene­rosidad y solidaridad de los demás, que sirve para que Dios sea la respuesta a las necesidades más primarias y funda­mentales de las personas.

 

Se hace necesario que nosotros se­pamos descubrir la mano y el poder de Dios en nuestra vida, se hace nece­sario que creamos en Él. Que sepamos descubrir su acción en nosotros. Que descubramos que Dios se interesa por nosotros, que le importamos, y que está siempre acompañándonos en la vida. Que no seamos indiferentes a Él, que nos interesemos por Él, que Dios sea realmente importante en nuestra vida.

Es necesario que cuando descubri­mos a Dios en nuestra vida seamos agradecidos con Él por tantas cosas: por el amor que nos demuestra, por interesarse por nosotros a pesar de que nosotros lo olvidemos a veces en nuestra vida. Que sepamos descubrir el gran amor misericordioso que nos muestra cuando, sin merecerlo por nuestros pecados, nos da tantas gra­cias y está dispuesto siempre a perdo­narnos y favorecernos.

Vamos a pensar en tantas cosas buenas como diariamente recibimos de Dios y que son un verdadero mi­lagro que Él realiza en nosotros, y vamos a pedirle que sepamos agrade­cérselo y que sepamos corresponder haciendo en nuestra vida todo aque­llo que Él nos pide como criaturas su­yas que somos.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.