De vacaciones con Él

Mons. Agustí Cortés              Si al conocer y contemplar a Jesús estamos convencidos de que Él y los suyos no rehuyeron participar en la fiesta humana siempre que lo requería la ocasión, podemos dar un paso más y lograr que nuestras fiestas, nuestro descanso y disfrute del tiempo libre también lo vivamos “con Él”.

No hay momento en nuestra vida de creyentes que pueda ser vivido al margen de Jesús, es decir, prescindiendo u olvidando su presencia. Pero esto hay que recordarlo especialmente, no solo en las ocasiones de dolor, sino también cuando disfrutamos de la vida. En los momentos de gozo humano tenemos la tentación de olvidarnos de Él, en el sentido de dejar a un lado nuestra relación vital con Él, como si esos momentos fueran paréntesis, que nada tuvieran que ver con esa relación.

La relación vital de un creyente con Jesucristo es un diálogo de fe y de amor constante. Eso no quiere decir que seamos conscientes en todo momento de su presencia, pero sí que cualquier circunstancia, al ser pensada o reflexionada, espontáneamente remite a Él, a su compañía. Y precisamente las vacaciones ofrecen múltiples posibilidades para ello. Porque las vacaciones:

– Aunque para muchos sean la búsqueda de una evasión en el bullicio, bien pueden aportar momentos de silencio. Ese silencio que facilita el encuentro con uno mismo, la reflexión y la paz interior. Y este encuentro es condición y posibilidad de encontrarse con Cristo.

– Aunque son ocasión de conocer más gente y más ambientes, también facilitan la profundización de las relaciones en el ámbito de la convivencia, en el marco de la amistad. Y la oración cristiana es encuentro y relación de amistad con Cristo, “con aquel que sabemos que nos ama”.

– Aunque proporcionan descanso y relax, también facilitan el crecimiento en la vivencia de una paz más profunda y duradera, cuando es tiempo de descubrimiento de verdades, realidades hermosas, y de hacer el bien. Y Él es nuestra paz, en quien descansan nuestros anhelos más profundos de Verdad, de Bien y de Belleza.

– Aunque muchos salgan de ellas “sabiendo más cosas” (lecturas, viajes, conversaciones, etc.), también pueden ser ocasión de conocimiento de verdades profundas sobre la vida. Y Él es la Verdad.

– Aunque suelen ser oportunidad de disfrutar contemplando cosas bellas, como paisajes, monumentos, museos, etc., más se goza cuando todas estas realidades son reconocidas como fragmentos del que es la Belleza y nos ofrece su compañía.

– Aunque a veces son tiempo de ayuda desinteresada, más felicidad dan cuando se viven en compañía de quien es el mismo Bien y fuente de toda alegría.

Con Él se vive más, se disfruta más de la vida, se adentra uno en un mar sin límite de felicidad.

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.