Tiempo de Vacaciones

Mons. Salvador Giménez               Cuando llegan estos días mucha gente está preparando sus días de vacaciones o soñando dónde ir para aprovechar el tiempo en el que la empresa o el colegio dedican al descanso veraniego. Pero, la verdad es que muchas personas de nuestro alrededor no tienen la suerte del llamado comúnmente merecido descanso. Por estar en paro laboral, o en una situación económica que apenas les permite llegar a fin de mes. Otras viven en condiciones precarias porque acaban de llegar emigrando de sus países.

No sabría poner porcentajes a los distintos grupos de personas en las situaciones arriba descritas. Eso ya lo hacen los sociólogos con las estadísticas, cuando describen y valoran puntualmente la realidad social. Los cristianos tenemos otra mirada al percatarnos de las desigualdades existentes, las injusticias o los atentados contra la dignidad de las personas. Cuando uno solo de nuestros hermanos sufre por alguno de estos motivos, nos preocupa, y nos sale un punto de rebeldía. Se nos puede acusar de exagerados. Pero si apelamos al evangelio, se nos muestra el sufrimiento como personal e intransferible, y éste no tiene relación con mayorías o minorías. Si uno sufre, sufrimos todos.

No queremos llegar a consideraciones tan profundas en este tema de las vacaciones, pero es bueno hacer una llamada de atención pensando en tantos que carecen de posibilidad vacacional. Porque si nos fiamos sólo de las noticias periodísticas, podemos concluir que todo el mundo dispone de recursos suficientes para salir de casa y viajar.

La pretensión de este comentario semanal es muy sencilla. Deseo contribuir a que todos podamos utilizar este tiempo de forma provechosa y solidaria. Sobre todo pensando en las familias cristianas, que no deben olvidar sus oraciones y prácticas religiosas. Con un primer y elemental consejo: no os jactéis de no hacer nada, no os alegréis sólo de estar tumbados al sol, con el aperitivo y la siesta, no queráis visitar todos los rincones de la tierra. Es verdad que necesitamos el descanso, pero es importante que éste sea productivo para los demás y ayude a mejorar las relaciones humanas y, sobre todo, familiares. No nos podemos permitir que las vacaciones se conviertan en una pesada carga, en una discusión continua y en un deseo de que concluyan cuanto antes. Eso no beneficia a nadie.

Ante ello, unas sencillas pautas: tened paciencia en el trato con los demás, escuchad con más atención a los que os rodean, no queráis imponer siempre vuestra opinión, valorad las razones de vuestros semejantes, dedicad tiempo a las visitas y relaciones con los demás de forma gratuita, sin intereses preconcebidos. Acordaos de la gente mayor, de vuestros ancianos. Se llenan de alegría y felicidad con vuestra presencia y vuestra conversación. Rezad con ellos. Procurad seguir las acciones solidarias que lleváis durante el curso. No hay vacaciones para las necesidades, son permanentes.

También me atrevo, además de todo lo anterior, a hacer una llamada a los padres: que no os preocupe perder el tiempo con vuestros hijos, hablad mucho con ellos, escuchad sus opiniones, sus deseos y sus intereses; cuidad su tiempo libre con lecturas, con imágenes o con juegos que les estimulen a hacer el bien, a promover sentimientos positivos y a buscar la solidaridad. No hace falta callarles resolviendo todos sus gustos. Razonad vuestras negativas y que aprendan a recibir un no. El ámbito educativo no cesa nunca, no tiene vacaciones y nos compromete siempre.

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.