La compasión del pastor

Mons. César Franco            Cuando se habla de la compasión de Cristo, se tiende espontáneamente a considerarla como la actitud que le acerca a los enfermos, pobres o necesitados  desde el punto de vista material. Jesús se compadecía ciertamente de los ciegos, sordos, leprosos y paralíticos. Y atendía también las necesidades de los pobres pues había instituido entre los apóstoles una bolsa común para hacer limosnas. Sabemos que Judas, el que lo entregó, se encargaba de este menester. Quien acudía a Cristo sabía que nunca volvería de vacío.

El evangelio de este domingo nos habla de un aspecto de la compasión de Cristo que merece mucha más atención de la que a menudo se le presta. Cuando los apóstoles regresan de la misión a la que Jesús les ha enviado, éste debió observar que regresaban fatigados y les invitó a retirarse a un sitio tranquilo para descansar, pues eran tantos los que les buscaban que no tenían tiempo ni para comer. El descanso debió durar muy poco, pues, cuando la gente descubrió a dónde se dirigían, fueron corriendo por tierra y llegaron antes que Jesús y los apóstoles alcanzaran por barca la otra orilla. Dice el evangelista que, al desembarcar, «Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas» (Mc 6,34).

La compasión de Jesús se dirige, según este pasaje, al hecho de no tener pastor que les acompañe y enseñe «muchas cosas». Evoca esta escena los textos del Antiguo Testamento en los que Dios, contemplando la ausencia de pastores que guíen a su pueblo, determina convertirse él mismo en su pastor. A Jesús se le conmueven las entrañas ante la necesidad espiritual del pueblo y comenzó a enseñarles muchas cosas. Antes de darles el pan físico, que multiplicará para saciar su hambre, les ofrece el pan de la enseñanza, que necesitan para vivir como discípulos suyos. Por eso le buscan, como buscaba Israel la sabiduría, sin la cual serían presa de la ignorancia.

El evangelista no precisa en qué consistió la enseñanza de Cristo. Se contenta con decir «muchas cosas». Sabemos que la enseñanza de Jesús estaba centrada en el Reino de Dios. Las «cosas» de Jesús son las cosas de su Padre, lo que ha visto y oído de él. Quien lea detenidamente el conocido como «sermón del monte» de Mateo, se dará cuenta de la variedad de enseñanzas que Cristo ofrece a los suyos, como los profetas habían hecho con Israel. Jesús aparece, pues, como el Mesías que enseña la sabiduría y alimenta a su rebaño como buen pastor. El deseo de quienes buscan a Jesús y van tras él corriendo hasta hallarle es correspondido con su disposición a enseñar.

También hoy, mirada la gente con compasión, descubrimos que tiene necesidad de pastores que dediquen tiempo a enseñar las cosas de Dios. La ignorancia religiosa es una forma de pobreza que no puede dejar indiferentes a quienes somos pastores del pueblo de Dios. Entre las obras de misericordia espirituales figura la de enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, dar buen consejo al que lo necesita. Todo esto pertenece al ministerio de la palabra, que constituye el primer oficio del pastor: anunciar el evangelio a todas las gentes. La Iglesia entera debe aprender de Cristo su compasión y participar de su actitud «pastoral» cada vez que descubre la necesidad que el hombre tiene de conocer los misterios del Reino. El mandato de Cristo, antes de subir a los cielos fue precisamente éste: «Id y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado». Nada de esto podremos hacer sin poseer la compasión de Cristo.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).