El Apóstol Santiago

Mons. Enrique Benavent           El día 25 de julio celebramos la fiesta del apóstol Santiago. Su sepulcro ha sido y continúa siendo una de las metas de peregrinación más importantes en la Iglesia y, a mi modo de ver, un signo de lo que es el camino de fe de todo creyente. Por ello quiero invitarles a reflexionar sobre algunos momentos de la vida de este apóstol, que es uno de los tres que más cerca estuvieron del Señor.

Santiago, el hijo del Zebedeo, fue ante todo un amigo de Jesús. Formaba parte del grupo de los primeros discípulos que Él llamó. Junto con Pedro y su hermano Juan, compartió algunos momentos singulares de la vida del Señor: el acontecimiento de la Transfiguración y la oración en el huerto que precedió a su prendimiento. Estamos ante dos hechos muy diferentes: mientras que en el Tabor Jesús les hizo ver por un momento la gloria de su divinidad, en Getsemaní pudieron contemplar su angustia ante la proximidad de la pasión. En estos detalles descubrimos lo que es esencial en toda relación de amistad: compartir todas las circunstancias de la vida, tanto las alegrías como las dificultades. Si Cristo vivió con sus amigos más cercanos estos momentos, también nosotros, que queremos ser amigos del Señor, no podemos olvidar que el camino para ir creciendo en esa amistad no es otro que abrirle nuestro corazón y confiar en Él en todos los momentos de nuestra vida.

Al igual que los demás apóstoles, también Santiago tuvo que ser educado por Cristo para aprender a seguirle desinteresadamente. Marcos (10, 35-40) y Mateo (20, 20-28) nos narran que después del tercer anuncio de la pasión, él mismo con su hermano (versión de Marcos) o su madre (versión de Mateo), le pidió a Jesús ocupar los primeros puestos en su reino. Mientras que el Señor hablaba de su muerte, ellos estaban preocupados por ocupar los primeros puestos; mientras que Jesús empleaba el lenguaje del Servicio, ellos querían dominar. En respuesta a esa petición, el Señor les advierte de que no saben lo que piden, porque para ocupar el puesto principal en su Reino han de beber el mismo cáliz que Él ha de beber. Los dos hermanos, que posiblemente no sabían a qué se refería, aceptan esta condición. Seguramente esperaban que Jesús accedería a su petición, por eso su respuesta les produciría una desilusión: “Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre” (Mateo 20, 23). Esta desilusión fue una gracia para ellos porque aprendieron que no se debe seguir al Señor por intereses humanos, sino por el deseo de vivir en amistad con Él y de servirlo.

Aunque en ese momento Santiago no supiera a lo que se comprometía al decir que estaba dispuesto a beber el mismo cáliz que Cristo, lo cierto es que cumplió su promesa: fue el primero de los apóstoles que sufrió el martirio, manifestando así que era un verdadero amigo de Jesús y que había aprendido la lección: que un auténtico discípulo es aquel que sigue al Maestro sin ninguna ambición humana.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.