Compartir y compartirse en verano

Mons. Julián Ruiz Martorell             Queridos hermanos en el Señor:   Os deseo gracia y paz. Durante estos meses de verano disponemos de más tiempo libre. Dedicamos más y mejores horas a la lectura. Desempolvamos algunos libros que aguardaban en las estanterías el momento oportuno para alimentarnos con sus deliciosas páginas, para acompañarnos en los largos ratos de silencio, para orientarnos con el destello de su luz.

Nos ponemos al día en la lectura, adquirimos nuevas obras que nos acompañarán en las circunstancias más apropiadas. Escuchamos con mayor atención la música que ha penetrado en nuestros corazones en tantas ocasiones. Mantenemos extensas conversaciones en las que intercambiamos experiencias con familiares, amigos, conocidos y hasta desconocidos.

La creación se abre ante nosotros como un libro vivo que nos remite al Creador y nos invita a la contemplación y a la acción de gracias. Dios se revela, se manifiesta en todas las maravillas creadas. Cada paisaje, cada montaña, cada manantial, cada gruta, todos los senderos, los animales todos, las estrellas, son elocuente mensaje de armonía, de belleza y de amor.

Si queremos potenciar y apoyar nuestra presencia como cristianos en medio del mundo, para anunciar a Cristo con audacia y humildad, es imprescindible abrir los ojos a la realidad que nos rodea.

Por ello, no olvidamos a los que no tienen tiempo para descansar. Quienes, por razones profesionales no pueden abandonar, ni siquiera unos días, sus actividades laborales. Quienes, aun en medio del descanso, llevan en la mente y en las entrañas la preocupación por el trabajo, los negocios, los altibajos de la economía, las inquietudes creadas por plazos, facturas e hipotecas. Quienes han aceptado un puesto de trabajo inestable y mal remunerado después de muchos meses de ineficaz búsqueda. Quienes se recuperan de enfermedades en los hospitales, residencias y en sus propios hogares. Esas personas que añoran otros veranos más felices y soportan con ansiedad la evolución lenta y fatigosa de sus dolencias. No olvidamos a los opositores que se dejan la salud y la vida en un esfuerzo continuo y agotador que se parece a una escalada montañosa de inseguro final.

Hay muchas personas que viven en las más contradictorias periferias existenciales: familias desestructuradas; matrimonios conflictivos; padres e hijos que sufren frecuentes y generalizados desencuentros; hermanos que no se hablan o son incapaces de dialogar sin discusiones; todos los que se ahogan en una convivencia cubierta de sombras y recelos.

También existen muchas miserias espirituales entre las personas con las que convivimos, en cada persona concreta, también dentro de nosotros mismos, y en el seno de nuestras comunidades.

En verano hay mucha actividad y también ingente pasividad vivida con mucho sufrimiento. Y nos preguntamos: ¿cómo convertirnos en un regalo para los demás? ¿Cómo lograremos ser un manantial de agua viva, un oasis de vida y descanso para quienes llegan hasta nosotros agotados, hambrientos y sedientos? ¿Cómo conseguir que el día no decline sin que haya más luz, más verdad, más vida, más amor en el mundo?

Necesitamos que el Señor nos inspire, nos sostenga y nos acompañe para que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras palabras y nuestras acciones, nuestros esfuerzos y toda nuestra actividad puedan brotar del Señor como de su fuente y tiendan siempre a Él como su fin. Porque todo tiene en Él origen, todo se mantiene en Él y todo tiende hacia Él. Todo fue creado por Él y para Él y todo se sustenta en Él. Y sin Él no logramos hacer nada fecundo y útil.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.