El Pan de la Palabra

Mons. José María Yanguas               La liturgia dominical del ciclo B de este año nos permite hacer un recorrido por el evangelio de Marcos. El tiempo Ordinario en el que nos encontramos nos permite ir haciendo una lectura casi continuada de este evangelio. Nos hallamos en el capítulo sexto. Hasta ahora han sucedido muchas cosas en este evangelio. Jesús aparece en escena junto al Jordán, donde es bautizado por Juan el Bautista. Lo primero que hace es elegir a un grupo de discípulos para que lo sigan, estén con él y luego enviarlos en misión. En este seguimiento los discípulos ven actuar a Jesús, escuchan sus enseñanzas en parábolas y en privado, contemplan sus gestos llenos de una autoridad inaudita, sus milagros. Se encuentran ante un hombre, su maestro, que tiene todos los rasgos de un hombre de Dios, un profeta. Pero no todos reaccionan ante este Jesús de la misma manera en el evangelio de Marcos. La gente se entusiasma y se asombra ante sus acciones y palabras, los discípulos no terminan de fiarse, pero se preguntan quién será éste que hace todas estas cosas (“¿Quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”). Las autoridades religiosas se enfrentan desde el principio con este Jesús que habla con una claridad pasmosa y que realiza gestos que rompen sus esquemas religiosos. Y todo esto en nombre de un Dios que, según Jesús, está llegando y viene para reinar. Hoy vemos que Jesús vuelve a su pueblo rodeado de un grupo de seguidores. Su fama lo precede, puesto que ya lo han escuchado y lo han visto actuar en las aldeas de Galilea. Allí, llegado el sábado, se dirige con los suyos a la sinagoga, donde hace lo mismo que en los demás sitios, tomar la palabra y enseñar. Sus palabras despiertan en sus paisanos la misma reacción que entre otros oyentes previamente, el asombro. Pero en éstos el asombro da paso al desprecio. En la gente de Cafarnaún en la sinagoga surgió el asombro y una pregunta: “¿qué es esto? ¡Una doctrina nueva llena de autoridad!” (Mc 1,27). Entre los discípulos el asombro les lleva a preguntarse por “¿quién es éste, que hasta el viento y el lago lo obedecen?” (Mc 4,41). En cambio, entre sus paisanos, el asombro da paso a la extrañeza, a la desconfianza, al escándalo y al desprecio. ¿Cómo va a ser el carpintero, al que todos conocen desde siempre junto a toda su familia, alguien que nos hable de Dios con tanta sabiduría y que en su nombre realice los milagros que hace?

En este momento es el mismo Jesús el que se presenta como profeta: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. En este momento Jesús se presenta a sí mismo como hasta ahora no había hecho. De este modo empieza a responder a tantas preguntas que va provocando entre sus oyentes. Jesús es alguien que habla y actúa de parte de Dios, como todos los profetas en la historia de Israel. El texto de la primera lectura de hoy nos permite ver cómo Jesús pudo autocomprenderse en la línea del profetismo del Antiguo Testamento. El profeta siempre fue alguien que experimentó el rechazo, la incomprensión, alquien que tuvo que decir de parte de Dios palabras a veces que no gustan. Jesús también sintió el rechazo de los propios, de los más cercanos, de su misma familia, tal como nos lo muestra el evangelio de Marcos. Pero él se sabía movido por Dios, por su Espíritu, y enviado para una misión concreta, hacer presente el Reino de Dios.

Las lecturas de este domingo nos llevan también a nosotros a preguntarnos unas cuantas cosas: ¿qué tipo de preguntas despiertan en mí las palabras de Jesús? ¿Descubro alguna novedad que me sirva para la vida en las palabras de Jesús? ¿Comprendo sus palabras o, por escuchadas y repetidas, no me dicen nada nuevo? ¿O acaso me escandalizan algunas de sus enseñanzas por ser tan contrarias a lo normal y evidente?

Los paisanos de Jesús tenían una imagen de él, puesto que habían convivido muchos años a su lado en Nazaret, lo habían visto trabajar como carpintero, habían rezado con él en la sinagoga todos los sábados, y ahora lo que estaban escuchando no podía ser sabiduría de parte de Dios. Nunca se esperaban que alguien tan humano, tan próximo, tan conocido, pudiera ser portador de una sabiduría tan novedosa.

Nosotros también funcionamos con imágenes de Jesús, con tradiciones por medio de las cuales lo hemos conocido (el patrón de mi pueblo, de mi ciudad, la imagen de un paso de Semana Santa que despierta mi religiosidad…), pero muchas veces sus palabras nos escandalizan (amad a vuestros enemigos; sed misericordiosos como Dios vuestro Padre es misericordioso y hace salir el sol sobre buenos y malos y envía la lluvia a justos e injustos…). ¿Cuál es mi acceso a Jesús y a sus enseñanzas: las tradiciones, los ritos, la escucha de la Palabra de Dios, las personas que tengo a mi lado?

Los paisanos de Jesús jamás imaginaron que alguien tan próximo y, a simple vista, tan conocido y normal pudiera ser profeta, es decir, pudiera decir algo de parte de Dios. ¿Estás abierto a que Dios te hable a través de la gente sencilla y normal que te encuentras en el camino de tu vida? ¿Estás atento a todo lo que sucede en tu vida?

Que el Dios que revela su fuerza en la debilidad, como dice San Pablo, que se ha manifestado definitivamente en la humanidad de Jesús de Nazaret, siga contando con todo lo que somos para acercarse a los demás. Como dice un texto del siglo XVI:

“Cristo, no tienes manos:

tienes sólo nuestras manos

para realizar hoy tu tarea.

Cristo, no tienes pies:

tienes sólo nuestros pies

para guiar a los hombres en su camino.

Cristo, no tienes labios:

tienes sólo nuestros labios para anunciar

la buena nueva a los hombes de hoy.

Cristo, no tienes recursos:

tienes sólo nuestra ayuda para lograr

que todos los hombres lleguen a ti y se sientan hermanos.

Nosotros somos la única Biblia

que todos los hombres siguen leyento;

somos el único mensaje de Dios

escrito en obras y palabras”.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).