Salmo de la felicidad – Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco

Mons. Francisco Cerro             El corazón humano es un corazón de deseo, que busca ser feliz a costa de lo que sea. El mismo Catecismo de la Iglesia católica dice y reconoce magisterialmente que la vocación de cada persona es la búsqueda incansable de la felicidad. Ahora muchas veces me pregunto y ¿cuál es el estado de la  felicidad? ¿Cómo ser feliz con lo que está cayendo? ¿Existe alguien feliz de verdad? ¿Existe la felicidad? Para un cristiano
sabemos que la felicidad plena es el cielo y ¿aquí podemos ser felices?

Primero, estoy convencido de que no es bueno obsesionarse con nada y menos aún con ser feliz a costa de lo que sea. Pues la felicidad va unida ala plenitud del amor y de la vida y escomo la consecuencia de entregar la vida por amor. Se nos da, como dice Jesús en el Evangelio “como añadidura”nunca puede ser el centro de nuestra búsqueda porque estamos estropeándola felicidad en un refinado bien estar egoísta que se acaba esfumando y que no dura porque la felicidad plena aquí es inalcanzable, no es un fin en sí mismo, el fin es el amor, el vivir entregándola vida por amor. El salir del egoísmo de uno mismo para ir al encuentro del otro. Es curioso que las madres son inmensamente felices cuando solo se preocupan de amar y entregarse a sus hijos y viven olvidadas de sí mismas.Son inmensamente felices amando aunque tengan sufrimientos y dificultades.

Cuando terminan y se marchan los hijos de casa, muchas sufren un vacío, un sin sentido, que vuelven a recuperar cuando descubren que lo que nos hace inmensamente felices, de una manera permanente y alcanzando la felicidad máxima que se puede alcanzar en la tierra tiene mucho que ver con un amor entregado. Salir de nuestra egolatría para pensar y amar a los que comparten nuestro camino, a los que caminan a nuestro lado. No conozco ningún egoísta feliz. No conozco ninguna persona que ame de verdad que no acabe encontrando la realización plena en esta vida. No podemos vivir felizmente sin amor. Es el amor de verdad que se olvida de sí el que nos ayuda a ser felices a encontrar el gozo en
los pequeños y grandes acontecimientos de nuestra vida. Somos felices en la
medida en que amamos y entregamos la vida por amor.

Es verdad que quien no es feliz con lo que tiene tampoco será feliz con lo
que le falta pues cuando tenga lo que cree que le faltaba para completar el
cupo de su felicidad, descubrirá que le afloran otras realidades, otros problemas
y que ser feliz tiene mucho que ver con aceptar lo que no podemos cambiar.

† Francisco Cerro Chaves,
Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.