Oraciones políticas (IV)

Mons. Agustí Cortés             La eficacia y la fuerza transformadora de una política dependen en gran medida del atractivo que ejerce el ideal que mueve al político y que éste consigue contagiar a sus seguidores.

Hace unos años se hablaba mucho de “utopía”, que venía a ser como un sueño compartido, por el que valía la pena luchar. Para algunos, que se confesaban creyentes, esa utopía era como un sinónimo del Reino predicado por Jesús en el Evangelio. Desde ahí proponían el compromiso político cristiano, que vinculaban a otros proyectos políticos con los que veían muchos o todos los puntos en común.

Esta manera de pensar tiene muchos fallos, pero lo cierto es que todo político cristiano ha de tener unos ideales morales sobre la sociedad y el mundo en general, ha de luchar por ellos y ha de rezar para que se cumplan en concreto. No porque sean suyos, sino porque son voluntad de Dios y en ello va en juego la verdad y la felicidad del género humano.

En definitiva, el político cristiano ha de pedir a Dios que le enseñe su propia manera de pensar y le ayude a cumplirla.

Así se inicia el Salmo 71(72). Reza el rey o alguien por él: reza por el éxito de su misión, pero en el sentido de que su acción significará el ejercicio de la justicia, y la reivindicación del pobre, del afligido y del indigente, como de todos los que son víctimas de la violencia. Entonces sobrevendrá la paz.

Concede, oh Dios, al rey,

tu propia justicia y rectitud,

para que con rectitud y justicia

gobierne a tu pueblo y a tus pobres…

Ofrezcan las montañas y los cerros

paz y rectitud al pueblo.

¡Que haga justicia el rey a los pobres!

¡Que salve a los hijos de los necesitados

y aplaste a los explotadores!

Este deseo, hecho oración, no procede de una ideología aplicada a un proyecto transformador de la sociedad, sino de la voluntad de ser fiel a la voluntad de Dios sobre el mundo y la humanidad. La ideología, o sea la manera humana de entender el mundo y la vida, en todo caso, ha de servir para realizar aquella voluntad de Dios. Por eso, el político, más que pedir a Dios que se cumpla su propio proyecto, rogará siempre que él mismo sea fiel al Señor: así se realizará la justicia con el pobre.

¡Que tenga el rey temor de ti por siempre,

mientras el sol y la luna existan!…

¡Que abunden la paz y la rectitud

en los días de su reinado,

hasta que la luna deje de existir!…

¡Él salvará al pobre que suplica

y al necesitado que no tiene quien le ayude!

Tendrá compasión de los humildes

y salvará la vida a los pobres.

Los salvará de la opresión y la violencia,

pues sus vidas le son de gran valor.

Y así como el compromiso y la oración del político comenzaban en Dios, así acaban en Él, dándole gracias y bendiciéndole.

Bendito sea Dios, Señor y Dios de Israel,

el único que hace grandes cosas;

bendito sea por siempre su glorioso nombre.

¡Que toda la tierra se llene de su gloria!

¡Amén, amén!

 

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.