Fiesta Sacramental de la Universidad de Salamanca

Card. Ricardo Blázquez            En el marco del 800 aniversario de la fundación de la Universidad de Salamanca, tuvo lugar en la Capilla Real de la misma, el día 10 de junio, el cuarto centenario de la llamada Fiesta Sacramental en el domingo siguiente al Corpus Christi. Lo que sigue es parte de la homilía pronunciada en aquella celebración:

El Evangelio que ha sido proclamado nos habla de un camino, el de dos discípulos que bajaban con aire entristecido a su pueblo después de haber sido crucificado su Maestro Jesús, Profeta poderoso en obras y palabras (Lc. 24, 19). El camino atraviesa varios parajes y diversas fases: Un encuentro imprevisto con un desconocido que se les une; una conversación larga entre los tres caminantes, que va venciendo las distancias y enardeciendo el corazón de los discípulos desalentados; la cena compartida en el atardecer de Emaús, el reconocimiento del compañero que era sorprendentemente el mismo Jesús, y el retorno desbordante de gozo de los que se habían  distanciado del grupo para contar lo que les había ocurrido por el camino. Este pasaje evangélico nos introduce a todos por la celebración de la Eucaristía en el camino que empieza en desconcierto y termina en exultación. Jesús se acerca a nosotros, nos invita a su mesa y reanima nuestro corazón.

Permítaseme recordar aquí en la Universidad de Salamanca unas palabras sobre la Eucaristía de un maestro y de un alumno del siglo XVI. Los que venimos de una historia larga podemos recordar lejanos maestros y alumnos que no cesan de enseñarnos. Del Padre Maestro Fr. Luis de León, Catedrático de Escritura en la Universidad de Salamanca, como leemos en la carátula de la edición póstuma de 1779 de la Exposición del Libro de Job, recogemos unos versos de la traducción del himno eucarístico por excelencia, compuesto para la Fiesta del Corpus Christi, el “Pange, lingua”: “Publica, lengua, y canta/ el misterio del cuerpo glorioso; / y de la sangre santa / que dio, por mi reposo, / el fruto de aquel vientre generoso”. Y más adelante: “Aquella criadora / palabra, con palabra sin mudarse, / lo que era pan, agora / en carne hace tornarse / y el vino en propia sangre transformarse”. “El corazón sincero no enflaquece, porque la fe le anima y favorece”, para reconocer el Misterio. “Honremos, pues, echados por tierra, tan divino Sacramento”.

La Palabra eterna, por la que Dios creó todas las cosas y con amor entrañable envió al mundo para salvarnos; este Hijo encarnado con el poder de su palabra hizo del pan de nuestros campos su Cuerpo y del vino de la vid su Sangre derramada por nosotros, y nos los dio como alimento para la vida eterna. El mismo Señor encomendó a sus discípulos sentados con El a la mesa, que realizaran lo que terminaban de vivir en conmemoración suya. Desde entonces, como memorial de gratitud y obediencia, no cesa la Iglesia de celebrar la Cena de Jesús en la que anticipó su entrega en la Cruz.

De San Juan de la Cruz, que fue alumno en la Universidad de Salamanca, son unos versos preciosos. “Aquesta eterna fonte está escondida / en este vivo pan por darnos vida, / aunque es de noche”. “Aquesta viva fuente que deseo / en este pan de vida yo la veo, / aunque es de noche”. Dios se hace fuente en su manar original, en la creación y su belleza, en las Personas divinas; llega esta admirable corriente hasta su manifestación más cercana en el sacramento de la Eucaristía. La Universidad de Salamanca nombró a San Juan de la Cruz, el año 1991 coincidiendo con el cuarto centenario de su muerte, Doctor Honoris Causa.

El Hijo concebido virginalmente por María recibe dos nombres; el de Jesús manifestado por el ángel e impuesto en la circuncisión según la tradición judía, porque “salvará a su pueblo de sus pecados” (cf. Mt. 1, 21), y el de “Enmanuel”, que significa “Dios-con-nosotros” (Is. 7, 14). El Hijo de Dios fue gestado en el seno de María (cf. Mt. 18, 23); garantiza su presencia a los discípulos: “Donde dos o tres están reunidos en su nombre, allí estará presente” (Mt. 18, 20); y promete estar con ellos hasta el final de los tiempos (cf. Mt. 28, 20). Jesús no nos abandona ni nos deja solos. Va con nosotros en el camino de la vida. La presencia sacramental de Jesucristo en la Eucaristía es una forma eminente y singular de presencia del Señor entre nosotros. En el altar está presente para ser adorado y se nos ofrece en alimento.

Podemos sentir desamparo por la oscuridad en algunos tramos del camino; en el itinerario de la fe puede asaltarnos la duda sobre su presencia; también nos hiere la pregunta escéptica que nos cuestiona sobre la presencia de Dios en la historia y en el mundo:” ¿Dónde está tu Dios?” (cf. Sal. 42, 3-11). Frente a las diversas situaciones hoy confesamos unidos en la fe: “Dios está aquí”. La Eucaristía es sacramento de su cercanía a nosotros. “Aunque es de noche” reconocemos y adoramos su presencia.

Esta celebración es al mismo tiempo eclesial y universitaria; libremente participamos en ella y gozosamente compartimos la misma fe. La belleza de la Fiesta Sacramental es tan antigua como nueva.

+ Cardenal Ricardo Blázquez

Arzobispo de Valladolid

Card. Ricardo Blázquez
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Don Ricardo Blázquez Pérez nació en Villanueva del Campillo, provincia y diócesis de Ávila, el 13-4-1942. Realizó sus estudios en los seminarios Menor y Mayor de Ávila (1955-67) y fue ordenado presbítero el 18-2-1967. Obtuvo el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1967-72) y también estudió en universidades alemanas. Sus 21 años de ministerio sacerdotal se centraron en la actividad docente. Fue secretario del Instituto Teológico Abulense (1972-76), profesor (1974-88) y decano (1978-81) de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, así como vicerrector de la misma. El 8-4-1988 fue elegido obispo de la iglesia titular de Germa di Galazia y nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela, recibiendo la ordenación episcopal en esa catedral el 29 de mayo siguiente de manos de D. Antonio María Rouco Varela. El 26-5-1992 fue designado obispo de Palencia y el 8-9-1995 obispo de Bilbao. El 13-3-2010 se hizo público su nombramiento por el papa Benedicto XVI como 14.º arzobispo metropolitano y 40.º obispo de Valladolid, sede de la que tomó posesión el 17-4-2010. Desde marzo de 2014 es el presidente de la Conferencia Episcopal Española, organismo del que ya fue presidente entre 2005 y 2008, y vicepresidente entre 2008 y 2014; anteriormente, fue miembro de la Comisión para la Doctrina de la Fe (1988-93) y de la Comisión Litúrgica (1990-93), y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales (2002-05), así como Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca (2000-04). El papa Francisco le creó cardenal en el consistorio del 14-2-2015, con el título de Santa Maria in Vallicella, y le nombró miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (2014), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del Consejo Pontificio de la Cultura y de la Congregación para las Iglesias Orientales (todos en 2015) y de la comisión cardenalicia para la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (2016). Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, son reseñables sus siguientes publicaciones: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976) Jesús sí, la Iglesia también (1983) Jesús, el Evangelio de Dios (1985) Las comunidades neocatecumenales. Discernimiento teológico (1988) La Iglesia del Concilio Vaticano II (1989) Tradición y esperanza (1989) Iniciación cristiana y nueva evangelización (1992) Transmitir el Evangelio de la verdad (1997) En el umbral del tercer milenio (1999) La esperanza en Dios no defrauda: consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004) Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007) Iglesia y Palabra de Dios (2011) Del Vaticano II a la Nueva Evangelización (2013) Un obispo comenta el Credo (2013)