No tenemos ningún derecho a prescindir de nuestra misión, porque el mundo la necesita

Mons. Rafael Zornoza                Celebrábamos ayer Domingo 24 de junio la Natividad de San Juan Bautista. Tuve la oportunidad de compartirlo con los peregrinos del Arciprestazgo de San Fernando que venían a ganar el Jubileo. Al dar gracias a Dios por el Bautista, precursor que abre camino a la alegría del mundo, parece como si el mismo santo nos diera un pase para vernos protagonistas de esta misión. También hemos sido elegidos desde toda la eternidad. No somos producto del azar, sino que hemos sido amados eternamente y llamados por nuestro nombre a la existencia y a la vida cristiana. Y por tanto a una vocación y una misión que tenemos que asumir si queremos ser fieles a la gracia bautismal recibida. Eso es exactamente el Año Jubilar, la peregrinación a la Catedral:  renovar la gracia del bautismo por la gracia del Jubileo, para poder responder mejor a la llamada del Señor. El Santo Padre nos lo dice en la exhortación sobre la santidad. Debemos asumir nuestra vocación para ser santos preocupándonos realmente de serlo, no teniéndola como meta inalcanzable, sin hacer nada, como si no fuera para nosotros. ¡Claro que se puede ser santo en medio del mundo, en la familia, en las diversas ocupaciones, relaciones, en el trabajo! ¡Cumpliendo tu misión!: vivir la caridad, con los necesitados, con todos, mostrando la verdad de Dios, que es la verdad del hombre, la defensa de la persona y de su dignidad, por encima de las ideologías y de un mundo que quiere vivir como si Dios no existiera.

Y ese testimonio tú y yo debemos darlo hoy como el Bautista, con sobriedad, valentía y también humildad: él reconoce que no es el que ha de venir sino el precursor; no quiere gloria ni alabanzas, sino que señala a Cristo; quiere ser un portavoz, un vocero tan potente como Dios quiera. ¿Qué pasaría si en nuestra sociedad se oyese la voz de Dios porque cada uno de nosotros sea un verdadero altavoz por la palabra y la coherencia de los hechos? Es cierto que somos pecadores, y que tenemos que pedir perdón diariamente por muchas cosas, pero por nuestra debilidad, no porque seamos corruptos o nos abandonemos en el mal. ¡Estemos dispuestos! No tenemos que decir a nadie que nos siga a nosotros por ser buenos, sino que sigan a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, el que trae la alegría, recompone y sana el corazón del hombre, herido y roto por tantas miserias, desafecciones. ¡Ese es el Señor! Y nosotros estamos a su servicio.

Dice el profeta Isaías: “te hago luz de las naciones”. Jesús nos dice: “vosotros sois la luz del mundo”, la “sal de la tierra”. Si la luz se esconde, quien iluminará, y si la sal se vuelve sosa, para qué servirá, será pisoteada por la gente porque ninguna falta hará. No tenemos ningún derecho a prescindir de nuestra misión, porque el mundo la necesita, porque nada más hay que mirar a nuestro alrededor para saber que el hombre necesita de Dios siempre.

Renovemos hoy nuestra fe y demos gracias a Dios por la alegría de su venida, por la fe, por el testimonio de sus santos, pidámosle que nos haga testigos valientes, profetas comprometidos de Su verdad, dispuestos a anunciarle, a vivirle y a dar la vida por Él.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.