Flotar en aguas revueltas

Mons. Antonio Gómez       Hace unos años leí en un autor francés (olvidado en un rincón del desván de mi memoria) esta frase que me abrasó vivo: “El diluvio fue un fracaso, Dios salvó a la familia”. Eso sí que es tirar con metralla de la gorda. Pues leyendo unos papeles sobre las catequesis del encuentro de las familias, me ha traído a la memoria la frase, no al autor francés, que ni le tengo en la punta de la lengua.

Cada tres años un evento internacional congrega a algunas familias de todo el mundo para celebrar, rezar y reflexionar acerca de la importancia del matrimonio y de toda la familia como piedra angular de nuestras vidas, de la sociedad y de la iglesia. El Papa Francisco eligió Dublín (Irlanda) como sede del Encuentro Mundial de las Familias que se llevará a cabo del 21 al 26 de agosto de 2018, bajo el lema “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo”, dejados llevar por la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, (19 de marzo de 2016) sobre el amor y la familia.

Pero sigamos con el relato. Al Creador no le salió bien la obra de los siete días. Mejor dicho, estaba todo perfecto, pero por esas cosas de la vida, el hombre y la mujer, el culmen de la creación, no estaban contentos con la situación, vamos, como que les faltaba algo… más libertad, quizás. Seréis como dioses, les dijo el Tentador, pero en qué quedamos ¿eran o no eran imágenes de Dios? Pero en nuestra memoria colectiva, en nuestro modo de hacer las cosas, siempre hay otros paraísos fuera. Y la hicieron parda.

El segundo intento creador se plantea con un diluvio universal, pues la humanidad estaba corrompida y llena de violencia, dice el texto sagrado. La corrupción y la violencia van de la mano. La cuestión es que Dios se quejaba ante Noé porque la tierra estaba llena de violencia. Justamente la palabra Noé significa ‘descanso’ y ‘consuelo’, lo contrario de lo que se había convertido la humanidad.  Así que manos a la obra, Noé sería como un Adán provisional. Pero ahora Dios se plantea salvar a toda una familia, no una única pareja, sino al clan familiar: “entra en el arca con toda tu familia”. Esto no nos debe pasar desapercibido cuando hablamos de familia.

En las aguas bravías del diluvio, ante el caos y la destrucción de una humanidad sumergida en la violencia, navega un pequeño núcleo familiar, estable en la inestabilidad, con la única misión de salvar la naturaleza y en ellos a la humanidad. ¿Querrá decirnos algo este símbolo de unidad y de salvación?

Mientras tanto a los cristianos, respecto a la familia, nos queda acompañar, discernir e integrar la fragilidad, de tantas de ellas, incluso las que han fracasado como tal.

Pero lo importante, quizás, es que el Arca sigue a flote y navega.

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero
Obispo de Teruel y Albarracín

Mons. Antonio Gómez Cantero
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Antonio Gómez Cantero nació en Quijas (Cantabria) el 31 de mayo de 1956. Cursó estudios de bachillerato en el seminario menor de Carrión de los Condes y eclesiásticos en el seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1981. Obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática-Bíblica en el Instituto Católico de París, en 1995. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Palencia, donde ha desempeñado distintos cargos pastorales: en 1982 fue nombrado vicario parroquial de San Lázaro y vocal del Consejo Presbiteral por consiliarios; además de consiliario diocesano del Movimiento Junior A.C. y coordinador de consiliarios de Castilla y León. En 1983 fue nombrado delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional; en 1984, párroco solidario de San Lázaro; en 1985, formador del seminario mayor de Palencia; en 1986, delegado para el acompañamiento vocacional para el presbiterado; en 1990, delegado de Pastoral Juvenil-Vocacional y miembro del Consejo de Consultores; en 1992, consiliario internacional del MIDADEN (Acción Católica de Niños) en París, cargo que ocupó hasta 1995; en 1995, vice-rector y profesor del seminario menor; en 1996, rector del seminario menor y delegado diocesano de Pastoral de Vocaciones; en 1998, rector del seminario mayor, en el que permaneció hasta 2004; en el 2000, profesor extraordinario del Instituto Teológico del seminario mayor de Palencia y miembro del consejo de consultores; en 2001, administrador del seminario mayor y de la casa sacerdotal, y desde 2008 miembro del Colegio de Consultores. Desde el año 2004 es párroco de San Lázaro de Palencia y desde 2008 el vicario general y moderador de curia. Del 8 de mayo de 2015 hasta el 18 de junio de 2016 fue el administrador diocesano de Palencia. El 21 de enero de 2017, se celebró su Ordenación Episcopal y toma de posesión de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín.