«El discernimiento en el Espíritu Santo»

Card. Juan José Omella             Ya hace dos meses del lanzamiento del nuevo Plan pastoral diocesano. Es impresionante la difusión que está consiguiendo. Ya llevamos cerca de 30 mil ejemplares distribuidos. También es gratificante comprobar cómo las comunidades parroquiales, los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, las diferentes entidades y movimientos apostólicos están teniendo en cuenta las orientaciones y propuestas para una conversión pastoral en la archidiócesis de Barcelona.

Quiero agradeceros vuestra respuesta y me gustaría animaros a reflexionar sobre el último de los cinco ejes del nuevo Plan pastoral, me refiero al «Discernimiento». Vivimos un cambio de época, vivimos momentos complejos, lo sabemos bien, pero, ¿cómo podemos escuchar la voz esperanzadora de Dios?

Somos conscientes de que un Plan pastoral no puede dar respuesta concreta a todas las interpelaciones y de los retos que provienen de los cambios sociales actuales. El objetivo del nuevo Plan es el discernimiento personal y comunitario, a la luz del Evangelio y bajo la inspiración del Espíritu Santo, ante cada uno de los retos que se nos planteen.

El documento quiere que revisemos nuestras actitudes para hacerlas cada día más parecidas a las de Jesucristo. Como dice el papa Francisco, «desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón.» (EG 262). Oración y acción van de la mano, se necesitan mutuamente.

El Plan pastoral propone que nos nutramos de la lectura orante de la Biblia y, por eso, nos invita a promover grupos de lectio divina, así como a rezar en familia. Propone que en los movimientos apostólicos y en las comunidades cristianas se fomente una espiritualidad evangélica que descubra los estrechos vínculos que existen entre Dios y el mundo, entre la fe y la vida, entre la oración y la acción.

Es necesario que los sacerdotes y diáconos nos preparemos para acompañar a los laicos en el camino de convertirse en hombres y mujeres contemplativos en la acción. El acompañamiento espiritual es un tema que se tratará el próximo mes de octubre en el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Acompañar comporta ayudar a una persona a descubrir el misterio de su existencia y el misterio de su misión en esta vida. Es un camino de amor que busca en todo momento el bien de la persona acompañada. Es un camino de gratuidad en que el acompañante regala el don más precioso que tenemos: el tiempo en el ejercicio de la escucha atenta. Orad, por favor, por los frutos espirituales del próximo Sínodo, en el que tendré la alegría de poder participar como uno de los padres sinodales.

Queridos hermanos, que el Espíritu Santo nos guíe a fin de que estas orientaciones y propuestas nos ayuden a convertirnos en una Iglesia en salida, que en todas sus acciones proponga el Evangelio de Jesús a los hombres y mujeres de hoy.

† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.