Lourdes: Fe, Esperanza y Caridad

Mons. Francesc Pardo i Artigas             Desde el martes y hasta el sábado viviremos la cincuenta y tres peregrinación diocesana a Lourdes con enfermos, organizada por la Hospitalidad de la Virgen de Lourdes.

Participan en la peregrinación enfermos, discapacitados, peregrinos, enfermeras, brancadiers, sacerdotes… bajo la dirección de la Junta de la Hospitalidad. En total unas 750 personas. Hay que señalar la presencia de muchos jóvenes asumiendo servicios de atención y traslado de los enfermos.

Estos días de peregrinación a Lourdes constituyen una experiencia  gozosa de fe, esperanza y caridad.

 

Experiencia de fe

María nos ofrece a Jesús, ya que en la casa de la Virgen de Lourdes nos encontramos con su hijo Jesucristo. Este año, el lema escogido para las peregrinaciones es la expresión y recomendación de María a los servidores de aquella boda en Caná de Galilea. María, siempre atenta, se da cuenta de un hecho que podría impedir la fiesta y dejar en evidencia a los contrayentes, porque se acababa el vino. En aquella cultura y en dichas celebraciones el vino era un ingrediente fundamental para las fiestas. Quedarse sin vino significaba finalizar la fiesta y la alegría.

María comenta la situación con su hijo, que aparentemente se hace el sordo. Es entonces cuando ella se dirige a los servidores y les dice: “Haced lo que Él os diga”. Y siguiendo las indicaciones de Jesús, el agua de las jarras  se convierte en un vino excelente.

En Lourdes, igualmente María se fija en las personas, especialmente en los enfermos, y también se dirige a los servidores de la peregrinación para decirles: “Haced lo que Jesús os dice para que no se acabe la experiencia de la fiesta dedicada a  los enfermos y a todos”.

Nos lo dice en las celebraciones y actos de piedad en los que escuchamos al Señor y sus indicaciones.

Durante la peregrinación nos esforzamos en hacer lo que Jesús propone. Experiencia de fe.

 

Experiencia de esperanza

Los enfermos van con la esperanza de recobrar la salud por medio de aquel que sanó a tantos enfermos y por intercesión de su Madre. También con la esperanza de que, en casa de la Señora de los Enfermos, hallarán fortaleza, consuelo y serenidad para afrontar su enfermedad.

Pero no únicamente los enfermos. También todos cuantos acudimos con esperanza y convencidos que nuestros servicios ayudarán a los enfermos. Deseamos para todos la esperanza de reencontrarnos con Jesús, con su Madre y, así, por medio de las celebraciones, de las actividades y de los servicios, vivir esos con sentido, paz y felicidad.

Además, toda peregrinación es icono del camino de la vida que debemos recorrer con la esperanza de que avanzamos hacia la casa del Padre para vivir la Salvación.

Experiencia de caridad

La peregrinación es una obra de amor, de caridad, para con los enfermos y para con los unos a los otros.

Todo lo que se vive en la peregrinación es posible merced a que el amor se hace efectivo de muchas maneras: primero, hacia los enfermos al ofrecerles afecto, compañía y todo lo que necesitan; pero después, también hacia todos los participantes. Vivir en comunidad las celebraciones y los actos de piedad, compartir los servicios, la ayuda mutua, los diálogos, los pequeños detalles de los gestos y de las sonrisas que alegran el día… fortalecen  y hacen efectivo el deseo de amar, de servir y al mismo tiempo de sentirse amado.

Los que estaremos en Lourdes y todos vosotros  estaremos unidos y en comunión, orando los unos por los otros.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 393 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.