María, modelo y estímulo para seguir a Jesús

Mons. Francisco Conesa             Queridos diocesanos: Acogernos al patronazgo de la Virgen María significa que acudimos a su intercesión pero también que la tomamos como modelo. El domingo pasado hacíamos referencia a la bula “Quo graviora” del año 1961 por la que la Virgen del Monte Toro fue confirmada como patrona de Menorca y explicábamos su función intercesora. Vamos a fijarnos ahora en María como modelo y estímulo para ser cristiano. Que la Virgen de Monte Toro sea nuestra patrona significa que los menorquines deseamos aprender de María a seguir a Jesús.

La Virgen María no sólo fue la madre de Jesús, sino también la discípula perfecta, que aceptó y llevó a cabo la misión que Dios le encomendó. El Catecismo de la Iglesia lo resume diciendo que “se entregó a sí misma por entero a la persona y a la obra de su Hijo” (CEC 494).

Ahora bien, María tiene una manera propia de seguir a Jesús. En los evangelios encontramos algunas pistas preciosas de cómo María fue discípula. San Lucas dice por dos veces que María conserva las cosas y las medita en el corazón (2, 19. 51). El seguimiento de Jesús lo realiza desde dentro, madurando en el corazón todo lo que acontece. Otro rasgo de María es su preocupación y cuidado por todos: su prima Isabel, unos novios en apuros, Juan y los discípulos de su Hijo. María sigue a Jesús
como madre, pero su maternidad no es sólo física, sino ante todo espiritual. Jesús habló de una maternidad nueva y distinta: en el Reino son su madre aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (Cf. Lc 11, 28). Por eso, como exclama San Agustín, “más bienaventurada es María el recibir a Cristo por la fe que al concebir en su seno la carne de Cristo”. Otro aspecto de su discipulado es la alegría. María no sólo canta con gozo la grandeza de Dios, sino que transmite esa alegría allí donde
está, porque lleva consigo al Dios con nosotros.

Os invito a pensar otras características de María como discípula de Jesús: su sencillez, su fe firme, probada en el dolor y su esperanza inquebrantable. Seguro que cada uno puede encontrar en María aspectos que le ayudan a su seguimiento de Jesús. Me parece estimulante contemplar a María no sólo como “madre” sino también como “discípula”, como cristiana, porque nos ayuda a descubrir que
es nuestra compañera en el camino del seguimiento de Jesús. María es, como nosotros, “hija de la Iglesia”.

Contemplar a María es también aliciente y estímulo para no detenernos en el camino y correr hasta llegar a la meta. Como dice el Papa Francisco al final de su escrito sobre la santidad: “Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos
consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: Dios te salve, María…” (Gaudete et exultate, 176).

+ Francesc Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.