Necesitamos sacerdotes santos

Mons. Francisco Cerro              Ahora que estamos estudiando los cambios en las parroquias y en los distintos servicios diocesanos, tenemos lo que nos ha recordado el XIV Sínodo Diocesano y también el bien de todo
el pueblo de Dios, que es el objetivo de la Iglesia, anunciar a Jesucristo a los que sufren.

No es fácil. Los sacerdotes son generosos y siempre con gran capacidad de sacrificio, pero tenemos lo que tenemos.Cada vez somos más exigentes para aceptar y ordenar candidatos al sacerdocio. Está claro que todas las crisis la han solucionado los santos.Los sacerdotes santos, como lo hizo el santo cura de Ars o San Juan de Ávila,han ofrecido respuestas muy válidas y permanentes a los grandes problemas que aquejan a nuestra sociedad.

Todo el pueblo de Dios debe estar muy implicado en nuestro seminario.

Las vocaciones las da Dios, pero somos nosotros los que debemos pedirlas, acogerlas y sobre todo, y entre todos, cuidarlas. Sin las familias, las parroquias, los centros educativos, sin este trabajo de todos, no sacaremos adelante la carencia de sacerdotes que necesitan nuestras parroquias para construir la
Iglesia que vive de Cristo Resucitado, que se hace presente en la Eucaristía,
en el perdón de los pecados, en la Palabra de Dios, en la comunidad, en el servicio
a los pobres.

Propongo a todas las parroquias que se siga insistiendo en la oración por las vocaciones sacerdotales, en la Hora Santa, en los encuentros parroquiales y
diocesanos, que no se nos olvide rezar para que el Señor nos conceda pastores
con olor a ovejas y que vivan con los sentimientos del Corazón del Buen Pastor.

También que el seminario siga siendo un corazón abierto. Que sea el corazón de la
diócesis. ¡Qué importante es que pasen por nuestro seminario toda la vida de la diócesis para que se vea que la formación de pastores es siempre la tarea permanente de una Iglesia viva! No dejéis de venir al Seminario Diocesano. Delegaciones, parroquias, arciprestazgos, familias, jóvenes, niños con sus padres o catequistas.

Por último, todo lo que el Seminario ofrece prestarle toda la atención, y volcaos potenciando los encuentros de monaguillos, campamentos en verano, convivencias y actividades donde esté presente el seminario. Querer al seminario, o lo que se cuece en nuestro seminario es apostar por un presente y un futuro alentador. Colaborar con todas vuestras fuerzas con nuestro querido seminario, orando, dándolo a conocer. Sed generosos con donativos para que se sostenga el centro más
importante de la diócesis.

Necesitamos sacerdotes santos. Vamos a ordenar, Dios mediante, el próximo 29 de junio, cuatro nuevos sacerdotes en la Concatedral de Santa María. Es una muy buena cosecha, pero necesitamos el relevo para que nuestro seminario siempre humilde siga ofreciendo a la diócesis esos pastores santos que necesitan nuestras
parroquias, nuestros pueblos, para cumplir con su misión.

Pido y os recuerdo que lo sacamos adelante con la ayuda de Dios y todos juntos tenemos que ayudar a llenar el seminario menor y mayor ¿Te atreves?
A venir a quedarte o a ofrecerlo a los que siguen parados en las “plazas” sin
saber qué hacer.

Entre todos pedimos a la Madre de Dios que nos conceda lo que necesitamos,
sacerdotes santos.

† Francisco Cerro Chaves,
Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.