Una parroquia viva a la luz de las propuestas sinodales

Mons. Francisco Cerro               Los teólogos, que muchas veces son un observatorio para tomarle el pulso a la vida de la Iglesia desde todas las sensibilidades, no solo valoran las parroquias más que nunca necesarias y las consideraciones claves, si queremos cumplir con la misión evangelizadora de la Iglesia. La Iglesia sólo existe para llevar a Jesús con su vida y palabras como nos enseñan admirablemente los papas, los pastores y los misioneros con su vida entregada.

Nuestro XIV Sínodo Diocesano ha sido un clamor y apuesta por potenciar y poner cada vez más en valor la vida parroquial. Parroquia que acoge y se lanza a la nueva evangelización en esta nueva etapa pastoral que estamos viviendo en nuestra diócesis.

¿Desde dónde partir para construir una parroquia viva y en salida?

1. UNA PARROQUIA QUE CELEBRA Y VIVE LA FE. Cristo muerto y resucitado en medio de la Iglesia, de la comunidad, del pueblo de Dios celebrado en la Eucaristía y en la reconciliación de los pecados es el cimiento de una auténtica vida parroquial. No podemos vivir sin la Eucaristía decían los primeros cristianos. Una parroquia sin
celebrar los sacramentos, sin crecer por dentro en la oración para servir por fuera no llegaría muy lejos. Sin Cristo en medio de la vida parroquial todo se viene abajo.

2. UNA PARROQUIA QUE TRANSMITE LA FE. Fue ponencia del Sínodo y nos lanzaba a transmitir la fe a los niños, a las nuevas generaciones en una situación complicada que nos toca vivir. La catequesis siempre es la asignatura pendiente
de la Iglesia que camina en Coria-Cáceres. La parroquia es desde donde se ofrece la transmisión de la fe, unida a la delegación diocesana que no debe dejar en el baúl de los recuerdos el clamor de tener catequistas formados que den respuesta a los retos de hoy. Los catequistas se encuentran en estos momentos en una encrucijada donde
debemos acompañar en su fe personal y en su formación para ser fieles al mandato de Cristo.

3. UNA PARROQUIA QUE VIVE LA CARIDAD. Sin el anuncio de la Buena Noticia a los pobres, a los enfermos, a los que viven en todas las periferias no somos fieles al Señor de la Vida. En todas las parroquias debe existir Cáritas como la Iglesia que hace caridad a través de esta institución. Sin Cáritas se puede cuestionar si la comunidad parroquial se toma en serio, como Iglesia, como comunidad, el servicio a unos pobres y necesitados. Existen muchas formas de pobreza, de necesidades, y la parroquia debe comunitariamente hacer sus deberes para cumplir con el mandato fundacional de Cristo de ponerse de rodillas al servicio de todos los necesitados.

4. El Sínodo Diocesano insiste en UNA PARROQUIA EN SALIDA porque la Iglesia solo existe para evangelizar y salir por los caminos a anunciar la Buena Noticia de la salvación. La parroquia se debe preguntar una y otra vez hoy si es misionera, si sale a los caminos y si se implica en la transformación del mundo según el Corazón
de Dios.

A través de los movimientos, consejos pastorales, las cofradías, asociaciones, se debe potenciar una Iglesia en salida que conecta con la sencilla fe de nuestro pueblo que como canta el poeta es la fe de nuestros mayores. Unas parroquia para ser evangelizadora debe buscar la oveja perdida, sabiendo que todos hemos sido “ovejas experdidas”.

† Francisco Cerro Chaves,
Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.