Santos en la vida cotidiana

Mons. Jaume Pujol             Se ha escrito «los santos son incómodos». Quizá lo sean tanto como Jesús, para quienes hacen bandera del individualismo, del egocentrismo y de una vida materialista. Es posible que también sean incómodos por una idea errónea de lo que es la santidad, que se asocia a veces a personas hurañas, que se distancian de las otras o que las miran con desdén.

Una condición de santidad es la naturalidad, comportarse de forma natural en la vida de relación con los demás. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que los primeros cristianos gozaban «de la simpatía de todo el pueblo.»

En su reciente exhortación apostólica Gaudete et Exultate, el Papa Francisco nos advierte del peligro de una religiosidad desencarnada: «No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio.»

Al mismo tiempo señala el peligro de «querer dar lecciones siempre» y el de la falta de humildad, sin la cual la santidad es imposible y un cristiano en vez de ser ejemplo para otros puede ser un escándalo.

En uno de los últimos puntos de su exhortación, el Papa recoge las palabras que figuran en el epitafio escrito en la tumba de San Ignacio de Loyola: «Es divino no asustarse por las cosas grandes y a la vez estar atento a lo más pequeño.»

Esta magnanimidad y a la vez cuidado de las cosas que parecen sin importancia, es una experiencia que tenemos cuando contemplamos la vida de personas santas. Estoy pensando en dos santos que he conocido: Juan Pablo II y Josemaría Escrivá, calificado este último por el Papa Wojtyla como «el santo de lo ordinario.»

Cuando Juan Pablo II me nombró Arzobispo de Tarragona, el Papa era ya una persona en los últimos meses de su vida. Llamaba la atención la sencillez de quien la historia considera ya un gran Papa que reformó la Iglesia y que tuvo influencia en el mundo. En cuanto a San Josemaría, fui testigo de cómo apreciaba los pequeños detalles de la vida corriente y de su mensaje sobre la santidad universal. Habiendo tenido la suerte de vivir con él en su misma casa de Roma, me parece que podría aplicarle, incluso materialmente, la calificación de «santo de la puerta de al lado» de que nos habla el Papa Francisco.

Que seamos conscientes de que se puede ser santo siendo ama de casa, taxista, abogado, albañil, enfermera, sacerdote, seglar, jubilado, sano o enfermo… no necesariamente haciéndose teólogo, sino viviendo con naturalidad y esfuerzo el doble mandamiento del amor.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.