Peregrinos enfermos a Nuestra Señora de Lourdes

Mons. Francisco Pérez            Del día 26 al 28 de mayo he podido constatar, una vez más, la gran labor pastoral y asistencial que realiza la “Hospitalidad Navarra de Nuestra Señora de Lourdes”. Los peregrinos enfermos y discapacitados han sido OCHENTA y los que les han asistido como médicos, enfermeros, voluntarios y acompañantes han sido CIEN. La experiencia ha sido muy positiva y llena de humana acogida que ha propiciado lo que Jesús afirma: “Como yo os he amado, amaos también unos a otros” (Jn 13, 34). La medida del amor cristiano no está en el corazón del ser humano, sino en el corazón de Cristo. Esto se aprende cuando se va al lado de la Virgen y en este caso al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes. La devoción se palpa y los sentimientos se cruzan y de modo especial se puede observar en los más débiles que son los enfermos. Ya desde que llegamos al Hospital de ACOGIDA DE NUESTRA SEÑORA, los rostros iban cambiando al compás de los momentos de oración: La Vigilia de las Antorchas, La Eucaristía en la Gruta de la Virgen, El Viacrucis por la pradera de Lourdes, La participación en la Adoración al Santísimo en la Capilla subterránea de San Pio X y la Misa en la Capilla de Santa Bernardita donde se celebró el sacramento la Unción de Enfermos.

Todo se iba realizando con tanta normalidad que provocaba un entusiasmo especial. No se hacía nada especial pero sí se seguía un recorrido atractivo para profundizar en la espiritualidad del amor a María y de alivio para los que -como enfermos o discapacitados- encuentran una razón para seguir creyendo, amando y esperando. Nadie entiende mejor la espiritualidad de Lourdes como los que se hallan enfermos o faltos de salud síquica. Ellos nos enseñan a mirar a Dios de una forma muy distinta a la que estamos acostumbrados los que nos decimos sanos y normales. ¡Tienen una percepción especial! El mismo Señor nos dice: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5, 3). Los sencillos no tienen doblez y se manifiestan tal como son. Hablando con uno de ellos lloraba porque sentía que Dios le quería mucho. Te lo dicen sin grandes reflexiones, les sale de lo más profundo de su alma sencilla.

De modo especial me han sorprendido los voluntarios y voluntarias que atienden con exquisito cariño a cada uno de los enfermos; se desviven como auténticos hermanos y como vigilantes, en todo momento, con una ayuda concreta y cariñosa. Considero que es un trabajo que implica minuto a minuto su atención, pero se crea tal ambiente que todos nos sentíamos familia de hermanos. No ha habido dificultades especiales aunque las enfermedades en cada uno de los enfermos se presentan con características personales y la medicación requería un cuidado especial por persona. Pero los momentos de mayor intensidad se notaban en las celebraciones. La atención de todos expresaba la hondura del corazón que tiene una única razón para creer: Dios me ama y aquí estoy. El hecho de que miles y miles de enfermos se acerquen al Santuario de Nuestra de Lourdes es un síntoma de una empatía y simpatía especial con la Virgen María. Todos cantan y rezan a esta Madre que llena con su paz y ternura lo más íntimo del corazón. Es el amor de una Madre que a nadie deja indiferente.

Doy gracias por esta labor escondida de los voluntarios y voluntarias de la Hospitalidad Navarra de Nuestra de Lourdes y animo a que en el próximo año aumenten tanto ellos como los enfermos que se encuentren deseosos de asistir y así puedan recibir esta gracia tan importante en su vida. Es un regalo del Cielo que no lo podemos perder. Que esta pastoral de la salud crezca en nuestras comunidades parroquiales y que sean fuente de ánimo y esperanza para los pobres que más ama el Señor: los enfermos físicos y síquicos. Así se lo pedí a Nuestra Señora de Lourdes en la Gruta donde se apareció a Bernardita.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).