Corpus: Comunión y Adoración

Mons. Francesc Pardo i Artigas              Algunos hechos me ayudan a reflexionar sobre el sentido de la fiesta del Corpus.

Diálogo durante una visita a un centro escolar. Una de las jóvenes, en nombre propio y de sus compañeras, pregunta: “Yo soy cristiana, pero ¿por qué es necesario ir a Misa?”.

–  Constatación del gran esfuerzo e inquietud de muchos sacerdotes para que los domingos o los sábados, en muchas parroquias pueda celebrarse la Eucaristía dominical.

– Comentarios de pequeñas comunidades que algunos domingos celebran en ausencia de presbítero: “¡Por lo menos podemos comulgar!”.

–  Cada jueves u otros días, muchas parroquias ofrecen un espacio de plegaria con exposición del Santísimo.

– Conversación con un grupo de jóvenes que una noche a la semana hacen experiencia de una hora de plegaria ante el Santísimo expuesto. Suelen ser entre 40 o 50 chicos y chicas, que me manifestaban: “Esperamos poder reunirnos durante esta hora de plegaria. Si no podemos acudir, la echamos en falta. Es un momento intenso de la semana. Muchos de nosotros ya vamos a Misa, pero valoramos y agradecemos esta hora de plegaria”.

Comunión

Cuando tengo la oportunidad de ofrecer una catequesis a niños y niñas que se preparan para la primera comunión, durante las visitas pastorales, me esfuerzo en explicar la necesidad de la comunión con Jesucristo, de la Eucaristía para vivir como auténticos cristianos.

Con frecuencia se considera que “la comunión” no es necesaria para ser buena persona y buen cristiano. Más aun, se puede pensar que somos nosotros quienes hacemos un gran favor al Señor yendo a Misa y comulgando.

La Eucaristía no es obra nuestra, ni nuestro compromiso, sino el compromiso del Señor para con nosotros y con la humanidad. Celebramos que el Señor Jesús viene a nuestra vida y a la historia actual de la humanidad: quedándose en ella, hablándonos, haciéndose alimento, comunicándonos sus dones.

Alimentarse con el Cuerpo y la Sangre de Cristo es necesario para crecer en su amor.

¡Para dar fruto hay que permanecer unido al Señor, en comunión. Para ser de Cristo, cristiano, hay que celebrar la Eucaristía!

Al mismo tiempo, la comunión con Jesucristo hace posible la comunión entre nosotros, los cristianos, y con todo el mundo. De aquí que la comunión con Jesús exija la comunión con los más necesitados, asumiendo diversas formas de servirles y nos pide “la comunión de bienes”.

Existe una profunda unidad entre la celebración de la Eucaristía y la comunión de bienes, que hace posible la atención a quienes lo necesitan, en los cuales Cristo se hace presente.

Adoración

Reservamos el Cuerpo de Cristo, el pan consagrado en la Eucaristía , en el sagrario, para ofrecer a los enfermos y a los que lo necesiten la posibilidad de comulgar, y para agradecer y alabar su presencia.

Puede que no hayamos insistido lo suficiente en fomentar y facilitar la adoración a Cristo, realmente presente en la reserva del sagrario y en las que conocemos como “exposiciones del Santísimo”.

Es cierto que con frecuencia las iglesias se encuentran cerradas durante muchas horas, en razón de los robos, pintadas y otros desperfectos, lo que no facilita precisamente la “visita al Santísimo”.

Es importante señalar para la propia experiencia cristiana la plegaria ante el Santísimo, sea personal o comunitaria. Puede ser plegaria de alabanza, de acción de gracias, o sencillamente de silencio, sintiéndonos acompañados por el Señor.

En nuestra vida cristiana no podemos perder en forma alguna la actitud de adoración y de alabanza ya que significa el gran don de la Eucaristía y de la presencia del Señor.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 402 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.