Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Mons. Enrique Benavent          El Concilio Vaticano II enseña que la Iglesia “vive y crece de la Eucaristía”. Detrás de esta afirmación hay una convicción fundamental: ella no tiene vida por sí misma, sino que recibe la vida de Cristo. Él se ha quedado con nosotros, porque sin su presencia la Iglesia no crecería ni en número ni en la santidad de sus miembros. Este es el motivo por el que la Eucaristía forma parte de la vida cotidiana de la Iglesia. Hoy dedicamos una fiesta en honor de este admirable Sacramento, para recordarnos y recordar a todos que no hemos de dejar de admirarnos de la grandeza de lo que aquí se encierra.

Las personas tendemos a minusvalorar los pequeños gestos que forman parte de nuestra vida ordinaria. Pero si lo pensamos bien son los más importantes: todos los días nos alimentamos, nos relacionamos con aquellos que son importantes para nosotros, estudiamos, trabajamos, etc… Sin lo ordinario no podríamos vivir. Los acontecimientos extraordinarios son pocos y nos ayudan a afrontar mejor el día a día. Hoy proclamamos que lo que sostiene nuestra fe y nuestra vida en el camino hacia el cielo es este Sacramento, y que es también lo más valioso que podemos ofrecer a nuestro mundo, ya que en Él se encuentra todo el bien espiritual de la Iglesia, que es Cristo, nuestra Pascua.

El rito más característico de esta solemnidad lo constituye la solemne procesión que recorre las calles de nuestros pueblos y ciudades. Es también un gesto muy expresivo de lo que es la Iglesia: somos un pueblo que camina por el mundo alegre y confiado, porque nos sentimos acompañados por el Señor y eso nos infunde seguridad y confianza. Lo importante de la procesión no es que acompañamos al Señor, sino que Él nos acompaña a nosotros. Por ello, aunque seamos pocos y vivamos la fe en un mundo a veces tan alejado de Dios, estamos contentos, porque Él no nos abandona: viene con nosotros y camina a nuestro lado.

La procesión tiene un segundo significado: Cristo quiere llegar a todos, y no únicamente a quienes participamos habitualmente en la Eucaristía. Para todos tiene una palabra:

  • A los que se han alejado de Él, les dice: venid, la mesa está preparada
  • A los cansados y abatidos les dice: venid a mí los que estáis cansados y abatidos, y yo os haré descansar
  • A quienes no encuentran una orientación en su vida les dice: yo soy el camino
  • A quienes tienen sed de un mundo mejor les dice: venid a mi todos los sedientos
  • A los que tienen hambre y sed de justicia, les dice: yo soy el Pan de Vida
  • A todos nos dice: yo soy la vida.

Pidamos al Señor que no seamos indiferentes a esta invitación que nos hace a participar en el banquete de su cuerpo y de su sangre.

Con mi bendición y afecto,

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.