Santos que llaman a la puerta de los pobres – DÍA DE LA CARIDAD (Solemnidad del Corpus Christi)

Mons. Amadeo Rodríguez               Queridos diocesanos:

  1. Quiero comenzar esta carta poniendo de relieve mi afecto y mi gratitud hacia todos los colaboradores en esta misión tan importante de la Iglesia, como es la de la caridad y la acción social. En los dos años que llevo entre vosotros sólo he recogido satisfacciones por el buen hacer y el compromiso en favor de los más pobres, débiles y necesitados de nuestra sociedad giennense. Como Iglesia en la acción social, sois un ejemplo de servicio, empezando por el equipo directivo y continuando por los trabajadores y voluntarios que lleváis a cabo la acción de Cáritas en nuestra Diócesis de Jaén, tanto en sus servicios generales como en las Cáritas parroquiales. Me consta que, entre tanta creatividad en proyectos y acciones que lleváis a cabo, lo primero para vosotros son los pobres, son ellos los que impulsan vuestra generosa dedicación. Con lo que hacéis y por cómo lo hacéis dignificáis a la Iglesia del Señor que camina en este mar de olivos.
  2. Ya sé que todos los elogios que haga de vosotros al fin y al cabo me los hago a mi mismo, porque el obispo es el que os preside y anima en el servicio de la caridad en esta organización formada por militantes católicos comprometidos. Por eso vuestro “éxito”, nunca mejor puesto entre comillas, es el mío. Digo lo de entre comillas porque enseguida quiero advertiros con todo mi cariño que el éxito personal no importa nunca en esta tarea nuestra; en Cáritas, en todo cuanto se haga, habréis de buscar siempre de verdad y a fondo lo que Dios nos pide hacer en favor de la dignidad humana; por eso es a Él a quien hay que adjudicarle todo el bien que nosotros podamos hacer.
  3. Los obispos que en la Conferencia Episcopal coordinan la acción social de la Iglesia en España, acaban de escribir un precioso mensaje con motivo del Día de la Caridad, en la festividad del Corpus Christi, en el que nos ayudan a centrar en Cristo nuestra misión y actividad en este sector de la vida de la Iglesia. En este mensaje nos recuerdan que el Día de la caridad justamente se celebra en esta Solemnidad del año litúrgico, porque la Eucaristía es el sacramento que renueva el corazón de cada hombre y la historia misma de la humanidad. Esto sucede porque la Eucaristía es la actualización de un acto supremo de amor: el del Cuerpo entregado y la Sangre derramada de Jesucristo.
  4. En definitiva, nos recuerdan los obispos que, en nuestra configuración con Cristo, el compromiso social de cada uno de nosotros es una consecuencia esencial. El servicio de la caridad pertenece a nuestro modo de ser y de vivir en Cristo. Quizás sea por eso que nos recomiendan que le pidamos al Espíritu Santo que nos renueve con la mística social y transformadora de la Eucaristía, para que nuestra vida eucarística nos anime a comprometernos en la transformación del mundo y en la promoción de una caridad transformadora. Sólo desde esa transformación mística, nuestra caridad será además de paliativa, también preventiva, curativa y propositiva. Cuando la fuente es Cristo, la caridad es más creativa y pondrá más imaginación en el servicio.
  5. Nuestra vida cristiana ha de plasmar este mensaje del Papa Francisco: “La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas. En este marco se comprende lo que le pide Jesús a sus apóstoles: ¡Dadle vosotros de comer! (Mc 6,37), que implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos” (EG 188).
  6. Aunque los voluntarios y voluntarias de Cáritas representáis a vuestras respectivas comunidades y a la Iglesia diocesana, a todos los diocesanos de Jaén quiero deciros en esta carta que el envío misionero de la caridad no es sólo para unos cuantos, es para toda la Iglesia y para todos los que vivimos la fe en ella. Los voluntarios de Cáritas son la cercanía de la Iglesia en la atención a los pobres, en la denuncia de la pobreza y en el servicio concreto a cada situación de pobreza. No obstante, es necesario que nunca olvidemos que la Iglesia es una comunidad que muestra su identidad y su misión en común; por eso, sin el apoyo comunitario de todos, la acción social sería sólo de unos pocos, no sería misión y responsabilidad de toda nuestra Diócesis y de todos los cristianos.
  7. Según esto, concluyo pidiéndoos a todos que os sintáis responsables de la caridad de la Iglesia diocesana; que seáis generosos con los proyectos sociales, sobre todo de Cáritas; y os animo a que cultivéis la caridad desde el corazón de Cristo, que es desde donde hay que mirar para entender que ser cristiano es saber abrazar a todas las pobrezas. De un modo especial, os invito a que os dejéis santificar por el Espíritu a través del ejercicio de la caridad. Ojalá nuestra Iglesia diocesana se llene de “santos que llaman a la puerta de los pobres”.

Con mi afecto y bendición.

 

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

 

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.