Fiesta de la Santísima Trinidad – En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Mons. Francesc Pardo i Artigas          ¿En qué Dios creemos? ¿A qué Dios invocamos? ¿Podemos conocer a Dios? Son preguntas que se nos plantean cuando nos interrogamos sobre Dios, y más aún en la situación de pluralismo religioso que configura la sociedad actual.

Para poder responder a estas cuestiones podemos preguntarnos si Dios, en alguna forma se nos ha dado a conocer, si se nos ha revelado y manifestado su rostro y todo su ser, o si únicamente partimos de nuestra propia búsqueda.

Nosotros no nos referimos ni creemos en un Dios totalmente desconocido, sino en el Dios que se nos ha dado a conocer en su hijo, Jesucristo.

Toda la vida de Jesucristo, su muerte y su resurrección son la manifestación de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos ama y desea nuestra salvación. Ésta es la Buena Noticia —el Evangelio— vivida, anunciada y realizada por Jesús. Ésta es la Buena Noticia en la que creemos, la que vivimos y celebramos.

Dios, un solo Dios con tres personas, tiene nombre: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Aunque con frecuencia no lo parezca, la gran cuestión de hoy en día y la de siempre es la cuestión de Dios, porque es la pregunta sobre el verdadero sentido de la vida, por su origen, por su destino y por la salvación. En definitiva, es la pregunta por la humanidad, por su existencia y por su futuro. Al mismo tiempo, la gran cuestión es: ¿cómo el misterio de Dios-Trinidad puede llegar a ser Buena Noticia —Evangelio— para nuestra sociedad, es decir, algo nuevo y bueno para los hombres y mujeres de hoy y de todos los tiempos. ¿Qué ha de suceder para que Dios pueda ser experimentado como Buena Noticia?

Pensemos que, en Europa, el ambiente desde donde se plantea la cuestión de Dios no el de una sociedad pagana, sino el de una sociedad que está de vuelta del cristianismo. La actual indiferencia religiosa se ha producido después de haber tenido contacto con el cristianismo. Para una mayoría de personas, Dios ya no es novedad, sino un discurso sin incidencia alguna en su vida. Más aún, puede ser que algunos no guarden precisamente un buen recuerdo de su experiencia religiosa: el Dios que han conocido no ha sido liberador, ni fuerza y alegría para vivir, ni fuente de sentido y de esperanza, al contrario, alguien que ha hecho la vida más dura y difícil de lo que ya es. Pero éste no es nuestro Dios.

Ciertamente, “nuestro Dios siempre el mayor” —según expresión de los Padres de la Iglesia— nos sorprende. No podemos comprenderlo del todo. Sin embargo, en Jesucristo creemos en un Dios amor que se manifiesta en la relación de las tres personas divinas, relación de vida y de amor. Dios –así podemos decirlo- es comunión y familia, porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son idénticos y al mismo tiempo diferentes en su ser y actuación. Y este Dios que es Amor nos ama hasta el extremo de darnos a su propio Hijo, gracias al don del Espíritu. Dios es, pues, comunicación amorosa en su ser más íntimo. Únicamente un Dios Trinidad, que es vida, amor y comunicación, se nos ha manifestado creándonos y salvándonos, haciéndonos partícipes de su propia vida y poder permanecer en comunión con Él.

Demos gracias porque Dios nos ha comunicado su intimidad y ha hecho posible que pudiésemos  participar, para vivir en comunión con Él y entre nosotros.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.