«60 años de compromiso humano»

Card. Juan José Omella          Este año estamos de enhorabuena. La Fundació Pere Tarrés celebra el 60º aniversario del inicio de su actividad, que empezó con la organización de los campamentos de verano impulsados por Cáritas Diocesana de Barcelona.

Esta fundación de la Iglesia católica trabaja para la promoción de la persona desde la acción social y desde la educación, especialmente en el tiempo libre, teniendo como base los valores cristianos. Se trabajan todas las dimensiones de la persona para proporcionar a los niños y jóvenes las herramientas necesarias para alcanzar su plenitud.

La misión de la Pere Tarrés, como la de toda la Iglesia, es anunciar a Jesús, su Evangelio y sus valores en el seno de nuestra sociedad, para hacerla más justa, más humana y con más esperanza. Así queda recogido en el ideario de esta entidad cuando afirma que uno de sus fundamentos es «la persona de Jesucristo y el arraigo evangélico, la pertenencia eclesial y la voluntad evangelizadora que de ella se deriva». Ofrecer y proponer -nunca imponer- el conocimiento de Jesucristo y la relación con Él es uno de los mejores regalos que podemos hacer a un niño o a un joven.

Sesenta años después, sigue fiel a este compromiso educativo y social, con la ampliación de su actividad a otros ámbitos, pero siempre con los niños y los jóvenes en el centro, especialmente aquellos que viven en riesgo de exclusión social. Desgraciadamente, hoy sigue habiendo muchos niños en Cataluña que no tienen las necesidades físicas ni emocionales cubiertas.

Por eso, hace unos días la Fundació Pere Tarrés presentó una nueva edición de la campaña «Ningún niño sin colonias», con el objetivo de becar a 3.600 niños en riesgo de exclusión social para que puedan participar en actividades de tiempo libre durante el verano, con una inversión de más de un millón de euros.

Esta campaña es un ejemplo precioso de cómo la colaboración de particulares, empresas, entidades civiles, políticas y religiosas multiplica el beneficio que recibe la sociedad. En efecto, esta iniciativa cuenta con el apoyo económico de la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, las Diputaciones de Barcelona y Tarragona, el Ayuntamiento de Barcelona, así como de donantes particulares y empresas. Gracias a todas estas personas e instituciones por ayudarnos a hacerlo posible.

Quiero también agradecer a los dirigentes, trabajadores y trabajadoras de la Fundació Pere Tarrés y del Moviment de Centres d’Esplai Cristians Catalans (MCECC) su compromiso con la educación humana y espiritual de nuestros niños y jóvenes y, particularmente, de los más necesitados. Gracias a tantas parroquias que impulsáis estas iniciativas en el campo del tiempo libre infantil y juvenil, así como a los sacerdotes y consiliarios laicos que las acompañáis. Gracias de corazón.

Finalmente, no puedo terminar sin felicitar y agradecer la tarea de los más de 4.000 monitores y monitoras del MCECC, porque con su entrega y dedicación desinteresada hacen posible estas iniciativas que son expresión de la solidaridad y del servicio social a nuestros niños y niñas.

† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.