“Gracias, Madre”

Mons. Bernardo Álvarez            A mis hermanos y hermanas de la Isla de La Gomera, fieles devotos de  la Virgen María de Guadalupe, patrona de la Isla: la gracia, la paz y el amor de Dios sea con todos ustedes.

En pleno mes de mayo y con el fin de curso a las puertas, les escribo esta carta para invitarles a poner la mirada en el acontecimiento que tendrá lugar en la Isla de La Gomera a la vuelta del verano y a prepararlo con ilusión.

Así es. Fiel a su cita quinquenal, el próximo 8 de octubre tendrá lugar la Bajada de la Virgen de Guadalupe desde su Santuario de Puntallana hasta la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en la villa capitalina de San Sebastián. Se iniciarán así las “Fiestas Lustrales `2018” en honor de la Patrona de La Gomera que se prolongarán hasta el 15 de diciembre, fecha en la que la venerada imagen, después de peregrinar por toda la isla de La Gomera, retornará de nuevo a su histórico y centenario Santuario, construido a partir de una primitiva ermita erigida, a comienzos del siglo XVI, para albergar la imagen de la Virgen que providencialmente fue encontrada en aquel lugar.

En efecto, como nos ha transmitido una bella tradición de nuestros antepasados, un navío del siglo XVI, en ruta hacia América, pasó cerca de la isla de La Gomera. Sus tripulantes advirtieron en tierra muchas luces brillantes que salían de una cueva. Atraídos por ello descendieron a tierra y encontraron en la cueva una pequeña imagen de la Virgen María con su hijo Jesús en brazos. La trasladaron al barco. Pero, por más que lo intentaron, cuando quisieron emprender el viaje no podían navegar. Comprendiendo que todo aquello tenía algo de misterioso devolvieron la imagen al mismo lugar donde la encontraron.

Se dirigieron al puerto cercano de San Sebastián de La Gomera e informaron a las autoridades y habitantes de lo que les había pasado. Todos fueron al lugar, llamado Punta Llana, totalmente despoblado y a unos siete kilómetros de distancia. Al llegar allí encontraron la imagen donde les habían dicho. Después de venerarla, decidieron que debía permanecer en aquel sitio y le improvisaron un rústico albergue que luego sería una ermita y posteriormente el actual Santuario donde ininterrumpidamente y con gran devoción se ha venido venerando aquella imagen por todas las generaciones de gomeros que se han sucedido desde entonces.

La que está permanentemente en su Santuario de Puntallana, y allí acudimos asiduamente a venerarla, cada cinco años la hacemos “Virgen peregrina” por toda la isla. Así se pone de manifiesto de forma visible lo que espiritualmente hace la Virgen María en nuestra vida de fe: la Virgen María, desde su Asunción a los Cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor” (Misal Romano, Prefacio de la Virgen María).

Sentido de la “Bajada de la Virgen”

La Bajada de la Virgen de Guadalupe tiene, por así decir, un doble significado. Por una parte, el traslado de la imagen a la Villa capitalina y al resto de pueblos de la isla, visibiliza la cercanía de la Madre del Señor a nuestras vidas, a nuestra realidad personal y social. Ella, que por encargo de su Hijo es nuestra Madre, nos mira siempre con amor, incluso en medio de nuestras pobrezas y miserias espirituales. Está siempre atenta a las necesidades de los que sufren por cualquier causa y escucha las plegarias de sus hijos. Así lo expresamos asiduamente cuando cantamos: “Mientras recorres la vida, tu nunca solo estás, contigo por el camino Santa María va”, por eso le pedimos “ven con nosotros al caminar, Santa María ven”.

Por otro lado, la Bajada de la Virgen, es la manifestación pública de que bajo esta advocación, “Virgen de Guadalupe”, los gomeros tienen en la “Morenita de Puntallana” a su patrona y protectora. Por medio de esta venerada imagen expresan su amor de hijos a la Virgen María y la confianza en su intercesión ante su Hijo Jesucristo, el Señor de todos. Ya en el siglo III, los cristianos se dirigían a la Virgen María con una oración que todos conocemos: “Bajo tu amparo, nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todos peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. Haciendo esta plegaria ponemos de manifiesto nuestra confianza hacia Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, a la que no dejamos de pedir: “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

La Bajada de la Virgen una oportunidad para crecer en la fe

En las celebraciones que tienen lugar con motivo de “la Bajada”, tenemos la oportunidad de intensificar el conocimiento de la Virgen María y nuestra la relación con Ella. Se nos brinda la ocasión de acrecentar la confianza y el amor hacia su persona, y se nos abre así el camino para una más profunda renovación de nuestra vida cristiana.

Con la celebración de la Bajada, la Virgen María se pone “en salida misionera”. Ella sale a “predicar el Evangelio” por los caminos de nuestra isla. Nosotros queremos escuchar su mensaje y seguir sus huellas. Queremos ser como ella discípulos misioneros: “Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores” (Papa Francisco).

En torno a la Virgen María de Guadalupe no podemos quedarnos en la mera celebración externa de los actos, debemos aprovechar los dones espirituales que Dios, por mediación de la Virgen María, pone a nuestro alcance para crecer en la fe, la esperanza y la caridad; para fortalecernos por dentro y vivir cabalmente en el amor a Dios y al prójimo, especialmente hacia los hermanos más necesitados.

Siempre nos conviene recordar la enseñanza del Concilio Vaticano II: “Recuerden, pues, los fieles que la verdadera devoción a María no consiste ni en un afecto superficial y transitorio, ni en vana credulidad, sino que procede de la fe verdadera, por la que somos conducidos a conocer la excelencia de la Madre de Dios y somos alentados a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (LG. 67). No lo dudemos, en María tenemos el camino seguro que nos lleva a Cristo. Ella es la mujer creyente y fiel que nos enseña con su ejemplo a seguir a Cristo, el verdadero y único salvador de todos. Por eso no dejamos de pedirle: “Muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre”.

“Gracias, Madre”

Es de bien nacidos ser agradecidos. Esta expresión de nuestro refranero popular, significa que reconocer y agradecer los favores recibidos es señal de “ser buena gente”. Nos recuerda la importancia de la gratitud y que las personas debemos tener memoria para reconocer a quienes nos han acompañado y ayudado cuando lo hemos necesitado.

Pues bien, el Arciprestazgo de La Gomera y la Cofradía de Ntra. Sra. de Guadalupe, han puesto  como lema para esta Bajada de la Virgen: “Gracias, Madre”. Es una invitación a todos los gomeros, y a quienes se acerquen a la isla para celebrar la Bajada de la Virgen, a dar gracias a María por tantos bienes con los que Dios enriquece nuestra vida y en los cuales ella ha tenido un protagonismo de primer orden. Toda la Bajada, en sí misma, es alabanza y gratitud a la que es “Bendita entre la mujeres”, porque con su fe y obediencia engendró al Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Señor y salvador.

Nadie como ella ha consentido en ser instrumento de Dios – dócil y activo- en favor de toda la humanidad. A lo largo de la historia, nadie como ella ha sido mejor compañera de camino de los discípulos de su Hijo. Ella, con su ejemplo, nos guía y estimula a vivir la fe, guardando los mandamientos de Dios y dando testimonio de Jesús. Ella con su intercesión nos ayuda a recibir los dones de Dios, a superar las dificultades, a entregarnos al servicio de los demás. Sí. Tenemos mucho que agradecer a María. Les escribiré sobre ello más ampliamente.

Deseo, y les pido a todos, que se adentren en el genuino espíritu de la Bajada de la Virgen. Es una ocasión extraordinaria para acoger los dones de la salvación que Dios ofrece a todos. No dejemos pasar esta oportunidad.

Con mi afecto y la bendición del Señor para todos, les deseo una fraterna, feliz y fructífera celebración de la Bajada de la Virgen de Guadalupe.

 

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

Mons. Bernardo Álvarez
Acerca de Mons. Bernardo Álvarez 54 Articles
Nació el 29 de julio de 1949 en Breña Alta (Isla de La Palma). Fue ordenado Sacerdote el 16 de julio de 1976. El 29 de junio de 2005 el Papa Benedicto XVI le nombra Obispo de Tenerife. Recibe la ordenación Episcopal el 4 de septiembre de 2005 en la Catedral de La laguna (Templo de Nuestra Señora de la Concepción) de manos del Nuncio de S. Santidad Mons. Manuel Monteiro de Castro y los Obispos Eméritos de Tenerife Mons. Damián Iguacen Borau y Mons. Felipe Fernández García, así como otros Obispos asistentes. En esta misma fecha toma posesión canónica de la Diócesis Nivariense. ESTUDIOS REALIZADOS: Realizó el Bachiller Elemental y Superior, con sus respectivas Reválidas, en Santa Cruz de La Palma, finalizando en el año 1967. Inició los estudios de Arquitecto Técnico (Aparejador) en 1967 en La Laguna, que abandonó para ingresar en el Seminario Diocesano de Tenerife en octubre de 1969. Realizó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Tenerife, que concluyó en junio de 1976, año en el que también recibió la ordenación sacerdotal de manos del Obispo D. Luis Franco Cascón. En junio 1987, tras el correspondiente examen, recibió el título de Bachiller en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España – Sede de Burgos. Posteriormente, estudió de teología en la Universidad Gregoriana de Roma, desde 1992 a 1994, adquiriendo el título de Licenciado en Teología Dogmática. RESPONSABILIDADES: Ha sido párroco en cuatro destinos diferentes durante 11 años (desde octubre de 1976, a octubre de 1987). - Parroquias de Agulo y Hermigua (La Gomera): 1976-1980 - Parroquias de San Isidro y San Pío X (Los Llanos de Aridane-La Palma): 1980-1982 - Parroquias de San Miguel y Ntra. Sra. del Carmen (Tazacorte – La Palma): 1982-1986. - Parroquias de San Fernando Rey y San Martín de Porres (S/C de Tenerife) 1986-1987. - Arcipreste de Ofra: 1986-1987. Director Espiritual en el Seminario Diocesano de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992. Secretario de la Asamblea Diocesana de octubre 1988 a junio 1989. Secretario de la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992, y desde septiembre de 1994 a mayo de 1999. Delegado Diocesano de Liturgia desde octubre de 1989 a julio de 1992. Desde 1994 a 1999 fue responsable del Departamento de Catequesis de Adultos de la Delegación Diocesana de Catequesis. Durante 10 años dirigió el Boletín Oficial del Obispado: de octubre de 1994 a octubre de 2004. Secretario General del Primer Sínodo Diocesano, desde septiembre de 1995 a mayo de 1999. Vicario General de la Diócesis, desde mayo de 1999. MOns. Bernardo Álvarez Alfonso, Obispo de San Cristóbal de La Laguna fue consagrado en Tenerife, en la Catedral, el 4 de septiembre de 2005 por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Arzobispo titular de Beneventum y Nuncio Apostólico en España, asistido por Mons. Felipe Fernández García, Obispo emérito y Administrator Apostólico de San Cristóbal de La Laguna, y por Mons. Damián Iguacen Borau, Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna.