Pentecostés

Mons. Gerardo Melgar       Pentecostés es la solemni­dad de la venida del Espí­ritu Santo.

La importancia del Es­píritu Santo en la Iglesia naciente, en la primitiva comunidad, fue fundamental:

  • Jesús había instruido con su en­señanza a los apóstoles.
  • Les había comunicado todo cuanto el Padre le había confiado.
  • De todo lo que les había comu­nicado había determinados aspectos y verdades que no habían logrado entender.
  • Jesús conocía hasta donde llega­ban sus discípulos, por eso él mismo les había dicho: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena».

Pero es él, el Espíritu, el que les va a hacer comprender cuanto había sucedido con Jesús y cuanto Jesús les había comunicado.

A partir de este momento:

  • Cambia radicalmente la primiti­va comunidad cristiana.
  • Él convierte a los apóstoles, de hombres llenos de miedo, que están guardados en su casa por miedo a los judíos, en intrépidos, predicadores del mensaje del Señor.
  • A partir de ahora es cuando aquellos apóstoles se van a lanzar al mundo y anunciar a todas luces: «A quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
  • Es el Espíritu el que hace que unos pocos hombres cambien toda una sociedad.
  • Que el mensaje de Jesús llegue a todos los hombres de todos los tiempos.
  • El espíritu es el alma de la Igle­sia naciente.

Este mismo Espíritu ha seguido y sigue siendo fundamento y sostén de la Iglesia a través de todos los tiem­pos y de la Iglesia actual:

  • Él ha sido el que la ha sacado adelante a través de todas las dificul­tades habidas durante estos veinte siglos de historia.
  • El Espíritu es el que ha ido sus­citando en la Iglesia todas las voca­ciones necesarias para que el mensa­je de Cristo llegue a todas las gentes de todos los pueblos y de todos los tiempos.
  • Él sigue hoy repartiendo sus siete dones, para que toda la Iglesia y cada uno de nosotros podamos cumplir con la misión que se nos en­comienda, haciendo presente el rei­no y el mensaje de Jesús en nuestro mundo.

Este mismo Espíritu es del que hoy celebramos su fiesta, la fiesta de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Es el mismo Espíritu el que recibimos en el bautismo y es­pecialmente en el sacramento de la confirmación:

  • Él os da su fuerza y su gracia para ser verdaderos discípulos de Cristo.
  • Él nos acompaña para que en todo momento seamos testigos de nuestra fe en medio de nuestros am­bientes.

Es a través de nuestro testimonio como otros van a llegar a conocer a Cristo y vivir la fe.

El «Id al mundo entero y proclamad el Evange­lio a toda la creación», hemos de hacerlo hoy, especialmente desde nuestra vida, desde nuestro testimonio, desde una vida auténtica de fe, que impacte en los demás y sea llamada para ellos a vivir la misma fe que ven que noso­tros tratamos de vivir.

Para que este testimonio sea posi­ble necesitamos de la fuerza del Espí­ritu que nos impulse a ser verdade­ros testigos de Jesús en nuestra vida, y nos fortalezca frente a las dificulta­des, zancadillas y persecuciones que tenemos hoy que superar

Sintámonos responsables de la misión que el Señor nos ha confia­do a todos como Iglesia que somos: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación», com­prometiéndonos en la tarea, pero apoyándonos sobre todo en la fuer­za del Espíritu que vivificó la Iglesia primitiva, que la ha asistido a través de estos veinte siglos, para que siga fiel al Señor y su misión y que nos acompañará a nosotros con su gra­cia en la vivencia de nuestra fe y en nuestra tarea de ser testigos de Jesús en medio del mundo.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.